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˙·٠•●♥ Ediciones Guallavito

En el centro --- Chus Alonso Díaz-Toledo

En el centro --- Chus Alonso Díaz-Toledo

En el centro del alma,
viven los extremos de la vida,
ahogados en un mar de dudas
que se mueren por vivir.
Encarcelados por la eterna razón
de las falsas conciencias,
sobreviven a la excomunión púrpura
que llueve desde un cielo
donde nunca lucieron los soles,
ni las lunas curvas de más allá.
Evitan el equilibrio del hastío
desequilibrándose en la sangre,
y lo ignoran, como se ciegan
los ojos nuevos ante la nueva luz.
En el centro del alma
viven los extremos de la vida,
y se mueren por tocarse,
para volverse a vivir.

* Autor: Chus Alonso Díaz-Toledo (Pokito)

* Fotografía : Eclipse del pasado lunes día 3 de octubre.
Tomada desde La Coruña por Rosario Barros para Ediciones Guallavito.

Historia del Rey Transparente - Rosa Montero

Historia del Rey Transparente - Rosa Montero

Historia del Rey Transparente

Ediciones Guallavito os regala un fragmento del capítulo I del nuevo libro de Rosa Montero.
HISTORIA DEL REY TRANSPARENTE salió a la venta el 7 de septiembre.

*

Soy mujer y escribo. Soy plebeya y sé leer. Nací sierva y soy libre. He visto en mi vida cosas maravillosas. He hecho en mi vida cosas maravillosas. Durante algún tiempo, el mundo fue un milagro. Luego regresó la oscuridad. La pluma tiembla entre mis dedos cada vez que el ariete embiste contra la puerta. Un sólido portón de metal y madera que no tardará en hacerse trizas. Pesados y sudados hombres de hierro se amontonan en la entrada. Vienen a por nosotras. Las Buenas Mujeres rezan. Yo escribo. Es mi mayor victoria, mi conquista, el don del que me siento más orgullosa; y aunque las palabras están siendo devoradas por el gran silencio, hoy constituyen mi única arma. La tinta retiembla en el tintero con los golpes, también ella asustada. Su superficie se riza como la de un pequeño lago tenebroso. Pero luego se aquieta extrañamente. Levanto la cabeza esperando un envite que no llega. El ariete ha parado. Las Perfectas también han detenido el zumbido de sus oraciones. ¿Acaso han logrado acceder al castillo los cruzados? Me creía preparada para este momento pero no lo estoy: la sangre se me esconde en las venas más hondas. Palidezco, toda yo entumecida por los fríos del miedo. Pero no, no han entrado: hubiéramos oído el estruendo de la puerta al desgajarse, el derrumbe de los sacos de arena con que la reforzamos, los pasos presurosos de los depredadores al subir la escalera. Las Buenas Mujeres escuchan. Yo también. Tintinean los hombres de hierro bajo las troneras de nuestra fortaleza. Se retiran. Sí, se están retirando. Al sol le falta muy poco para ocultarse y deben de preferir celebrar su victoria a la luz del día. No necesitan apresurarse: nosotras no podemos escapar y no existe nadie que pueda ayudarnos. Dios nos ha concedido una noche más. Una larga noche. Tengo todas las velas de la despensa a mi disposición, puesto que ya no las vamos a necesitar. Enciendo una, enciendo tres, enciendo cinco. El cuarto se ilumina con hermosos resplandores de palacio. ¡Y pensar que nos hemos pasado todo el invierno a oscuras para no gastarlas! Las Buenas Mujeres vuelven a bisbisear sus Padrenuestros. Yo mojo la pluma en la tinta quieta. Me tiembla tanto la mano que desencadeno una marejada.

(...)

La Bella Durmiente. Por Quim Monzó.

La Bella Durmiente. Por Quim Monzó.

Pocos días antes de que el Ayuntamiento barcelonés retirase los anuncios de la Mercè protagonizados por el Neng de Castefa, una patera llegó a Fuerteventura y los 39 inmigrantes saludaron a los que les recibieron con gritos de "¿Qué pasa, neng?".

Imagino la cara de Eduard Soto, el excelente actor que interpreta al personaje, al enterarse de la noticia. E imagino mil cerebros de estudiosos de la sociología de los medios de comunicación hirviendo ante las posibilidades que el hecho brinda. Aquí, tres estudios sobre la evolución del término nen, que hace quince años usaban exclusivamente los noctámbulos barceloneses, por influencia de los músicos. Allí, un par de artículos sobre la variante nin, que abandera un reputado vecino de mi calle. Más allá, cinco tesis sobre el hecho de que un sustantivo catalán haya penetrado en el argot castellano (con sesudas referencias a capicúa, añoranza y clenxa) y un epílogo sobre la necesidad o no de esa ge final para remarcar la impermeabilidad fonética de los castefenses. Y, por todas partes, disertaciones sobre la influencia de la televisión en las ansias emigratorias de los habitantes del continente africano.

Emigran sabiendo ya que, aquí, lo normal, al llegar a un sitio o lugar, no es decir "¡Hola!" o "¡Buenos días!", sino "¿Qué pasa, neng?".

Emigran sabiendo un montón de cosas sobre este país, Europa entera y aun América. Y saben todas esas cosas porque las ven en la tele: ven las casas, los coches, las preocupaciones y los bistecs. Si la tele no existiese, si nunca hubiese existido, nada de eso sabrían y el agua que divisan desde sus costas, mientras esperan una patera en la que embarcar, no sería un camino, sino una barrera sin interés. ¡Ay, aquella tele que Maria Aurèlia Capmany alardeaba de no tener! Ahora mismo la revista New Scientist explica las consecuencias que todos esos programas sobre asesinatos y forenses -como CSI-tienen en el comportamiento de los delincuentes. Gracias a esas series, muchos evitan que los identifiquen. Aprenden qué métodos de detección utiliza la policía científica y, en consecuencia, actúan con más profesionalidad. Si cuando se descubrió que por las huellas digitales se podía identificar a una persona, empezaron a ponerse guantes, ahora, además de llevar guantes, no dejan colillas en los ceniceros de los coches robados y, si van a violar a alguien, se ponen condón, no porque les guste sino para no dejar pruebas de ADN.

Nada es si no sale en la tele. Por eso Britney Spears -que por fin tuvo su hijo la semana pasada- explicó durante todo el embarazo que filmaría su propio parto para un programa de televisión. La Spears detallaba que las cámaras no tomarían primeros planos de los momentos "más íntimos" y que, mientras diese a luz, por los altavoces de la sala de partos sonarían melodías de las películas de Walt Disney. ¿Las de Pocahontas?

¿Alguna de Peter Pan?

Si finalmente todo ha ido como estaba anunciado, no les extrañe que, a la que emitan el reportaje del parto por la tele, los guardias civiles vean cómo, de la siguiente patera que llegue, descienden 39 tiarrones cantando: "Eres tú el príncipe azul que yo soñé. / Eres tú, tus ojos me vieron con ternuras de amor. / Al mirarme así el fuego encendió mi corazón / y mi ensoñación se hará realidad y te adoraré / como aconteció en mi sueño ideal".

Publicado en La Vanguardia.

Reloj de pie con ala azul - María S. Martín

Reloj de pie con ala azul - María S. Martín

Hasta el último momento no supe qué había de extraño en él . Miré una y otra vez cada centímetro de su cuerpo consiguiendo tan sólo provocar un deseo alocado de grabar en mis labios cada poro de su piel, recorrí con los dedos la línea de la vida de la palma de su mano , anduve junto a él caminos de vuelta por los que nunca había transitado , paseé por el filo de sus sueños , fundí días con noches sin reconocer cuál era el fallo , el porqué de su rareza .
Al irse susurró mientras nuestras nuestras bocas se rozaban: soy un reloj de pie con ala azul en un cuadro de Chagall.

* Autora : María S. Martín (Octavia)

Un cuento minúsculo - Trini Reina

Un cuento minúsculo - Trini Reina

Érase una vez un cuento minúsculo. Tan pequeñísimo era, que fue devorado por las letras.

En cuanto el autor trazaba un signo sobre el pergamino, ellas, voraces; así mismas se rumiaban y auto-engullían.

Por lo tanto fue un cuento tan nimio, tan insignificante, que ni tan siquiera en él existió absolución para el punto final.

* Autora : Trini Reina

Los cuenteros en la radio :)

Los cuenteros en la radio :)

HOY 26 DE SEPTIEMBRE Y TODOS LOS LUNES A LAS 13.30 h.

LOS CUENTEROS PAKITO Y CERRO ACTUAN EN:

www.radiopuebla.com

RADIO PUEBLA 107.2 FM

Paraules d'amor

Paraules d'amor

Ella em va estimar tant...
Jo me l'estimo encara.
Plegats vam travessar
una porta tancada.

Ella, com us ho podré dir,
era tot el meu món llavors
quan en la llar cremàvem
només paraules d'amor...

Paraules d'amor senzilles i tendres.
No en sabíem més, teníem quinze anys.
No havíem tingut massa temps per aprendre'n,
tot just despertàvem del son dels infants.

En teníem prou amb tres frases fetes
que havíem après d'antics comediants.
D'històries d'amor, somnis de poetes,
no en sabíem més, teníem quinze anys...

Ella qui sap on és,
ella qui sap on para.
La vaig perdre i mai més
he tornat a trobar-la.

Però sovint en fer-se fosc,
de lluny m'arriba una cançó.
Velles notes, vells acords,
velles paraules d'amor…

* Autor: Joan Manuel Serrat

Leer en castellano : Haz click

Barrer el otoño - Lola Díaz

Barrer el otoño - Lola Díaz

La última vez que pasé por allí, seguían las risas de los niños colgadas de los árboles vacíos, y un vencejo había anidado encima de la cabeza de la estatua, sobre la que reposaba, ociosa, una escoba de ramas secas. Yo grité, ¡Tomás!, pero tampoco esta vez me oyó. ¡Qué empecinado fue Tomás...!

La noche no tenía cabida en la Venta Gabriel. Aunque se hiciera de noche, era como si Gabriel, el ventero, no la dejara entrar en el jardín: los ojos de los gatos se unían a los ojos de las estrellas, y los ojos de los niños a los ojos de la tarde que no se moría, porque dejaba un resquicio en la puerta del sol, y los ojos del sol seguían mirando un poco a los ojos de todos.

No fue culpa de Gabriel. Por él, que los niños hubieran seguido sus juegos hasta que todos los ojos se cerraran definitivamente, hasta que los goznes de los columpios pidieran tregua y los gatos se perdiesen en la noche iluminando otros quehaceres, pero tuvo que cerrar la venta. ¿A cuento de qué, seguir con el negocio si tenía dinero para vivir diez veces la vida que le quedaba? Él se lo dijo a Tomás: “Tomás, vámonos a casa, que aquí ya no hacemos nada”. Tomás nunca respondía, parecía autista el bueno de Tomás, agarrado a su escoba como si esperase que la suciedad le llegase del cielo para poder seguir barriendo. Y un veinticuatro de septiembre apareció un cartel en la puerta de la Venta Gabriel: “Cerrado”, decía. Y cinco días más tarde, el día de San Gabriel y todos los Arcángeles, una camioneta se llevaba las sillas, mesas, en fin, todos los enseres del establecimiento para malvendérselos a cualquier chamarilero. Incluso querían llevarse los columpios, pero los goznes se negaron a soltarse de las estructuras y tuvieron que dejarlos por imposible; vieron irse a la camioneta un poco enfadada mientras se balanceaban sin niños, en un último acto de servicio Gabriel echó el candado y le entregó las llaves a un hombre muy rico. Sus bolsillos estaban tan llenos que para que no le reventasen los pantalones tuvo que comprar algo tan absurdo como un bar donde ya no servían meriendas. Un jardín donde los frutos eran risas antiguas adheridas a los vástagos, parásitos imposibles de eliminar, recuerdos en conjura. Y columpios sin niños, nidos sin pájaros, suelo de otoño sin hojas: Tomás las había barrido todas.

-Anda, Tomás, vámonos a casa.

Tomás apenas lo miró.

-No queda nada por barrer, Tomás.

Los ojos de Tomás señalaron sombríos una hoja que se resistía a desprenderse.

-Como quieras, Tomás. Yo, me voy.

Ni se encogió de hombros Tomás. Recostado en su escoba como si fuera el báculo de su vida, siguió mirando la hoja. Parecía el amo del tiempo, capaz de toda la paciencia, ¿qué otra misión puede tener un barrendero de otoños?

Un poco de monóxido es lo último que olió. Gabriel se alejó a lomos de una ruidosa moto. Su silueta se fue haciendo más pequeña hasta convertirse en un punto. Después, desapareció en el cruce del kilómetro ocho, antes desviación para la Venta Gabriel, ahora desviación inversa; desviación, abandono, adiós. Tomás miró el adiós, miró su escoba, miró al árbol y se sentó a esperar. Quedaba aún mucho otoño por delante. Algún día, sin duda, la hoja iba a caer y él iba a barrerla. Entonces se iría, no antes.

Llegaron las lluvias de octubre y los columpios se oxidaron. Los goznes hicieron un último esfuerzo por seguir su balanceo inútil, pero artríticos, tuvieron que parar para siempre. Tomás ya no los engrasa, no puede, las manos se le han entumecido. Él tampoco se engrasa, y, ¡con esas lluvias! Los goznes de Tomás tambíen se han oxidado.

Y los vientos de Noviembre... tampoco han conseguido desalojar a la hoja insumisa, y él se ha unido a la rebelión: no va a irse sin barrerla, es un barrendero, y por mucho que lo sueña, sigue sin caerle basura del cielo, el Cielo no es bueno con él.

Ha llorado. La lluvia también lleva tiempo llorándole. Los vientos erosionan su cuerpo. El polvo ha cubierto las zanjas de su piel. Tomás se está volviendo piedra de tanto esperar.

¡Qué empecinado Tomás...! Se ha convertido en una estatua

La última vez que pasé por allí, seguían las risas de los niños colgadas de los árboles vacíos. Había caído la hoja que quedaba por caer, pero Tomás no la barría.

La última vez que pasé por allí, un vencejo había anidado encima de la cabeza de Tomás. Yo grité, “¡Tomás!” Quería decirle que barriese la hoja, que ya había caído, que podía irse a casa, pero tampoco esta vez me oyó. ¡Qué empecinado fue Tomás! Al final, ni siquiera terminó de barrer el otoño.

* Autora: Lola Díaz (Tequila)

En tus ojos el crepúsculo otoñal - Diego Jerez González

En tus ojos el crepúsculo otoñal  - Diego Jerez González

Ediciones Guallavito entra hoy en el otoño de la mano del gran poeta almeriense Diego Jerez González. Sin duda un gran comienzo para esta la más melancólica estación del año.

*

En tus ojos el crepúsculo otoñal

En tus ojos el crepúsculo otoñal
despide al sol del hombre hasta otro día,
y todo el orbe anaranjado vierte
los fuegos que alimentan tus pupilas.
En tu cuerpo, perfume sostenido,
deshoja el alma un canto de alegría
en pétalos morenos que en el pubis
te muestran mas humana y mas divina.
En tu boca, risa de agua encendida,
clavel desnudo, Dios se manifiesta
tan claro que redimo mis pecados
besando su criatura mas perfecta.

* Autor: Diego Jerez González (Sereno)

La bombilla - Pablo De Aguilar González

La bombilla - Pablo De Aguilar González

EDICIONES GUALLAVITO vuelve a recuperar este estupendísimo texto de Pablo De Aguilar González.

Espero que lo disfrutéis tanto como yo en todas las ocasiones que lo he leído Wink

LA BOMBILLA

Hola. Les habla una bombilla vulgar, de 60 vatios para más señas. Hubo un tiempo en el que pensé hacerme bombilla de 100, pero me desanimó el hecho de que tenía que pasar más tiempo en la fábrica. Yo soy bombilla por vocación, me hice bombilla “softone”, toda blanquita, con una corona de letras doradas donde dice: “PHILISS 60w”; he tenido mucha suerte, diría que soy la bombilla más afortunada del mundo. Estoy colgada del techo del salón de la familia Luján. ¡Imagínense! Una bombilla como yo - cuyo mayor sueño mientras está metida en su caja es formar parte de una bonita lámpara - siendo el centro del salón. Sí, soy una bombilla privilegiada. Además, parece que a los Luján no les gustan demasiado las lámparas, porque no se les ve intención de comprar ninguna, exceptuando, claro está, a la vieja bruja, la abuela, siempre diciendo que a ver cuándo ponen una en el techo, con esa cara de vinagre que tiene.

Ustedes no lo sabrán, pero las bombillas somos muy presumidas. Yo siempre me pavoneo ante las de la lámpara del pasillo, a las cuales puedo ver desde aquí. Nosotras, nos entendemos con pequeñas variaciones en la intensidad de la luz. Nuestros dueños piensan que son problemas de la instalación, pero no, somos nosotras. La lámpara del pasillo es un plafón en el que viven dos de mis compañeras. Son dos bombillas transparentes, modelo vela, de esas con el pie más estrechito; ellas entraron después que yo en la fábrica pero se quedaron en 40 vatios. Y una bombilla de 40 vatios ya sabe, desde el principio, que es carne de plafón compartido. Nos facturaron al mismo tiempo, así que, se puede decir que nos conocemos de toda la vida. Ellas siempre me dicen que algún día se me acabará tanto protagonismo, que las bombillas no hemos sido hechas para adornar y que cada cual tiene que asumir su papel, pero yo les respondo que no sean envidiosas, que quizá un día ellas tengan suerte y salgan de esa candileja claustrofóbica.

Llevo aquí colgada ya dos años por lo menos. Soy parte de la familia, les ilumino por las noches, cuando la familia se sienta a descansar en el salón, jugar a algún juego de mesa, cenar o, simplemente, ver la televisión. A mi me gusta observarlos. Suelen llevar a cabo siempre el mismo ritual. Cuando oscurece, pulsan la llave que me ilumina, luego vienen por el pasillo con una bandeja llena de comida y un vaso de agua. Se sientan en el sofá que hay junto a la mesa baja y apuntan con el mando a distancia a la televisión; sale un rayo de luz infrarroja, del que ellos no parecen percatarse, que rebota de un lado a otro en todo lo que encuentra a su paso y que enciende el televisor cuando acierta con él. He llegado a tomarles cariño, he contemplado, desde aquí arriba, como el padre va perdiendo pelo, al igual que la bruja. Y cómo el niño está cada vez más alto; algún día va a alcanzar hasta aquí si sigue creciendo. Son buena gente, con buenos sentimientos. Tratan muy bien a todos los electrodomésticos. Siempre oigo como los padres aleccionan a los niños para que lo hagan porque, como dicen, “los aparatos valen mucho dinero”. Parecen estimar bastante eso que llaman dinero, cuando hablan de él se les nota que lo aprecian sobremanera, y si dicen que valemos mucho, será que también nos tienen a nosotros gran consideración. Escucho sus conversaciones, a veces estoy de acuerdo con ellos, a veces no, pero una bombilla como yo no debería opinar sobre ciertos temas, así que, mejor no digo de qué hablan los Luján.

Hoy no es un día normal. Hoy es Sábado. Esos días, la familia suele hacer cosas extraordinarias. Hay sábados en los que alguno de ellos se sienta en el sofá y se pasa todo el rato leyendo, o viendo la televisión, o a veces se van todos juntos a lo que ellos llaman “de compras”. Hoy se han ido todos, los niños, los padres y la abuela. Siempre que se van a comprar, los espero algo preocupada, mucho más cuando la vieja se va con ellos. Además, hoy me ha echado una mirada la bruja que no me ha gustado nada. No se... hay algo dentro de mí que me tiene inquieta. Observo al resto de los muebles y electrodomésticos del salón y no parecen compartir mi desasosiego. Ellos están tranquilos, claro.. como no son una bombilla... Si ese equipo de música de altas prestaciones fuera una radio de las antiguas, seguramente no se sentiría tan confiado. Le he preguntado al televisor de plasma, pero no se ha dignado a contestarme. Debe ser la soberbia de la juventud, le he dicho que yo también fui un último modelo, que no se dé tanta importancia, que eso se pasa en seguida, mucho antes en los televisores. Y es que no soporto a los electrodomésticos recién comprados. ¡Llegan todos con unos humos! Se creen el centro del hogar, no se dan cuenta que en cuanto pasen unos meses van a ser uno más de nosotros. Claro que el resto de aparatos suelen ser despectivos con las bombillas. Sólo porque nosotras somos sólo eso, bombillas. Si supieran que fuimos uno de los primeros y más importantes electrodomésticos que existieron. Casi se podría decir que somos sus antepasadas. Hace un rato, les he explicado al transistor y al estúpido creído televisor que, antes, las radios y las televisiones funcionaban gracias a unas antepasadas mías, las cuales, aunque eran llamadas lámparas, no dejaban de ser unas bombillitas muy parecidas a mi. Y ¿Saben que han hecho? Pues reírse de mi. Como lo oyen. Y es que ahora estos aparatos último modelo ya no saben nada, ni les interesa saber. Ya les contaré de nuevo el asunto dentro de tres años, cuando estén obsoletos, a ver qué opinan entonces.

¡Parece que ya vuelven!. Que bien. Me encanta cuando regresan, toda la casa se anima con sus voces y su jaleo. Traen un montón de bolsas, claro, han estado todo el día por ahí. No sé a qué se debe, pero cuando vienen de hacer compras, todos están mucho más contentos. Ya oigo a la abuela en el pasillo, sí, ya la distingo, entra con el padre que trae una bolsa bastante grande. ¿Qué será? No me gusta la cara de alegría que trae la bruja... Mira que me están dando unos nervios... ¿Qué dicen? Oigo algo de que la abuela quiere que llamen a un electricista. Ah, no, menos mal, el padre dice que no, que lo hace él. Ya abren la bolsa. Mira, el equipo de música no tiene buena cara, ya le va llegando la presión de tener más de un año. Es una caja, no sé qué será, la están abriendo, qué oscuro está. ¿Por qué no me iluminarán para que se vea mejor? Ahí van, sí, me van a dar luz... ¡Oh! ¡Que es esto! ¡No ilumino! ¡Me he quedado ciega!.. Todavía los oigo, cada vez mas lejos... ¿Qué dicen?

- Vaya, se ha fundido la bombilla ¡Qué a tiempo hemos comprado la lámpara!.

* Autor: Pablo De Aguilar González (Pablo A)

Esta semana dejamos atrás el verano...

Esta semana dejamos atrás el verano...

" Donde sonó una risa, en el recinto
del aire, en los pasillos transparentes
del aire donde, un día
sonó una risa azul, tal vez dorada,
queda por siempre un hueco, un lienzo triste,
un muro acribillado, un arco roto,
algo como el desgaire de una mano
cansada, como un trozo
de madera podrida en una playa. "

* Autor: Rafael Guillén

Vuelta de noche --- Chus Alonso Díaz-Toledo

Vuelta de noche --- Chus Alonso Díaz-Toledo

He vuelto a las noches
donde los sueños son suelos rotos,
a los tragos de las barras
donde el amor tenía el precio justo,
y descoso de mi ropa cansada
las palabras que dolían tras pronunciarlas.
Remo sobre la madera de una vieja barca
llena de agujeros de tiempo,
mientras en el mar se dibujan
innumerables montañas rusas con vida propia,
que mojan el ánimo, en cada embestida,
con las lágrimas de sal de las penas.
Pierdo el libro que te enseña
cuando tras la puerta no queda calle,
ni pies que vayan de aquí para allá,
ni manos buscando manos perdidas,
pierdo todo lo importante que exportas,
cuando me importas todo ese aroma a ti.

* Autor: Chus Alonso Díaz-Toledo (Pokito)

HOY SE INAUGURA EL EDIFICIO AGBAR EN BARCELONA * Fotografía que ilustra el poema.

Gracias por un verano maravilloso, Okapit

Gracias por un verano maravilloso, Okapit

Escuela De Calor

Arde la calle al sol de poniente,
hay tribus ocultas cerca del río
esperando que,
caiga la noche,
Hace falta valor, hace falta valor,
ven a la escuela de calor.

Sé lo que tengo que hacer para conseguir
que tú estés loco por mí.
Ven a mi lado y comprueba el tejido
mas cuida esas manos, chico.

Esa paloma sobrevuela el peligro,
aprendió en una escuela de calor.

Vas por ahí sin prestar atención
y cae sobre ti una maldición.
En las piscinas privadas las chicas
desnudan sus cuerpos al sol.

No des un paso, no des un mal paso,
esto es una escuela de calor.

Deja que me acerque,
deja que me acerque a ti,
quiero vivir del aire,
quiero salir de aquí

Arde la calle al sol de poniente,
hay tribus ocultas cerca del río
esperando que caiga la noche estoy,
Hace falta valor, hace falta valor,
ven a la escuela de calor.

RADIO FUTURA

* Fotografía : Playa de los muertos - Carboneras (Almería)

"Princesas" de Fernando León de Aranoa

"Princesas" de Fernando León de Aranoa

Por Salakov

*

Me encanta Fernando León, para mí sin duda el mejor guionista y director que actualmente tenemos en este país, lo que es mucho decir. Tras ese tríptico de la sociedad partiendo de las unidades más pequeñas, “Familia”, hacia conglomerados sociales más amplios, “Barrio”, y finiquitando con el maravilloso retrato de toda una ciudad y su situación de desempleo, “Los lunes al sol”, ahora nos plantea una visión sobre una de las partes de la sociedad que sin dejar de pertenecer a la misma más tendemos a ignorar y a considerar ajena a ella: la prostitución.

Nuevamente el eje motor de la película (recurrente pero magistralmente presente en todas las demás de Fernando León si lo pensamos detenidamente) es la SOLEDAD de uno de los personajes, Caye ( calle de noche, calle de día ) y la búsqueda de una salida a la misma. ¿Y cómo se busca dicha salida? A través de la AMISTAD (aspecto también siempre recurrente en su cine) y una sensación auténtica de se sentirse querido, de sentirse valorado, de sentir que eres algo para alguien, de sentirse amado, si os gusta más este término:


«EXISTIMOS PORQUE ALGUIEN PIENSA EN NOSOTROS Y NO AL REVÉS»

Pero ojo, recordemos que además de la soledad y la amistad, en esta película se hace un retrato y un acercamiento al mundo de la prostitución. ¿Y qué aspectos puede llegar a tratar Fernando León a la hora de abordar este tema? Pues temas tan diversos y complejos como la inmigración, el racismo, la pobreza, la drogodependencia, la violencia hacia las mujeres,... todo ello retratado por las dos protagonistas principales o por un elenco de secundarios que aportan nuevos puntos de vista y contrapuntos a lo hasta entonces visto. Y aún a sabiendas de lo bueno que es Fernando León sacando lo mejor de cada actor, soberbios todos ellos, esto no es ningún descubrimiento, sigue siendo increíble lo que logra este director con primeros planos, actuaciones creíbles y cuidadísimos diálogos.

Porque qué diálogos. Antológicos. Desde las anécdotas pasajeras («qué poco pesas, eres un ángel»), hasta los momentos más dramáticos («peor que la muerte sería que al morir tuviéramos que volver a vivir esta puta vida») o los aliviadores golpes de humor («qué bonito te ha quedado el baño»), Fernando León da una lección de cómo se hace un guión y el poder que tienen unas simples pero bien elegidas palabras. Chapó.

Para finalizar, quiero destacar que a pesar de todos los elogios que le doy, a pesar de todas sus virtudes, que puede que esta “Princesas” sea la película de Fernando León que menos me ha gustado, la que menos empatía me ha hecho sentir con los personajes, quizá por ser mujeres las protagonistas, quizá por sentir su ambiente ajeno a mi experiencia vital. Digo esto porque siempre habrá quien haga comparaciones con sus obras anteriores y tal, pero que conste que no por ello me deja de parecer “Princesas” una obra maestra imprescindible, de lo mejor que he visto este año. Ya me gustaría ver todos los meses una película con diálogos la mitad de buenos, ya, o con actores la mitad de actores, o con la capacidad de hacerme revolver en la butaca dos horas con la extraña mezcolanza de sentimientos que muchas escenas me transmitieron, hipnotizado por las desventuras que Caye y Zulema bailaban al ritmo de Manu Chao.

Porque siempre vale la pena ver desde la cercanía historias de seres humanos auténticos, con virtudes y defectos a partes iguales, y sus motivaciones más sinceras. Porque acercándote a mundos desconocidos siempre puedes ampliar tu visión del mundo intentando abarcar más matices de grises.

Porque os lo digo yo: no son putas, son “Princesas”...

Dame, dame la noche del desnudo

Dame, dame la noche del desnudo

Dame, dame la noche del desnudo
para hundir mi mejilla en ese valle,
para que el corazón no salte, y calle:
hazme entregado, reposado y mudo.

Dame, dame la aurora, rompe el nudo
con que ligué mis rosas a tu talle,
para que el corazón salte y estalle:
hazme violento, bullidor y rudo.

Dame, dame la siesta de tu boca,
dame la tarde de tu piel, tu pelo:
sé lecho, sé volcán, sé desvarío.

Que toda plenitud me sepa a poca,
como a la estrella es poco todo el cielo,
como la mar es poca para el río.

* Autor: Antonio Carvajal
- Fotografía : Jon Sistiaga

Para Almena con cariño

Para Almena con cariño

EL BRUJO

*

Tocaba el arpa en las rejas de su celda.
O tomaba de un vaso sin agua.
Una porción de sed que nunca lo saciaba.

Tocaba el arpa en las rejas de su celda.
Soñaba que los gruesos barrotes temblaban,
Que sonaba un galerón
Con luna entre las palmas.

Los carceleros decían que rondaba la locura.
Pero nadie podría asegurar
Que no era él quien despertaba los patios
Con galope de caballos y fantasmas.

* Autor: Juan Manuel Roca

Hablaba y hablaba... [Minicuento. Texto completo]

Hablaba y hablaba... [Minicuento. Texto completo]

Hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba. Y venga hablar. Yo soy una mujer de mi casa. Pero aquella criada gorda no hacía más que hablar, y hablar, y hablar. Estuviera yo donde estuviera, venía y empezaba a hablar. Hablaba de todo y de cualquier cosa, lo mismo le daba. ¿Despedirla por eso? Hubiera tenido que pagarle sus tres meses. Además hubiese sido muy capaz de echarme mal de ojo. Hasta en el baño: que si esto, que si aquello, que si lo de más allá. Le metí la toalla en la boca para que se callara. No murió de eso, sino de no hablar: se le reventaron las palabras por dentro.

* Autor: Max Aub
(Español: 1903-1972)

Los nadies

Los nadies

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.

Que no hablan idiomas, sino dialectos.

Que no profesan religiones, sino supersticiones.

Que no hacen arte, sino artesanía.

Que no practican cultura, sino folklore.

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

Que no tienen cara, sino brazos.

Que no tienen nombre, sino número.

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

* Autor: Eduardo Galeano

Tango - Gonzalo López Cerrolaza

Tango - Gonzalo López Cerrolaza

Baila una canción como si nada
hubiese en el mundo excepto ella,
pasos, contrapasos que se escapan
al son de un tacón que marca el ritmo.

Un clavel se cayó de sus labios
antes, cuando niña, y nunca supo
por qué las manos de esos hombres
no sabían igual que una caricia.

Las rodillas doblan las esquinas,
suben, bajan, suben su palmito,
lágrimas que saltan por el ruedo,
círculos de sal y agua de jueves.

Codos doblegados por dos manos
que cierran los dedos señalando
el aumento de tono, ya su cuerpo
es fuego incendiario. Ya los besos,
ya el final llegó, se queda quieta.

Gira su cabeza lentamente,
abre sus dos párpados pintados,
mira al fondo negro, amaga un rayo.
Sonríe callada, ya sus pasos
son camino a casa, ya sus piernas
son piernas mortales, ya sus senos
son pechos de muchacha tranquila.

* Autor: Gonzalo López Cerrolaza

Fuente rosa - Luis Tamargo

Fuente rosa - Luis Tamargo

Brota la fuente rosa,
donde el avellano se asoma
para avistar el cielo.
Aprieto el paso, cuesta arriba,
hacia el cruce, donde
el camino muere.
Un viento liviano zarandea
las copas frondosas, y
el bosque revive.
El avellano triste
se ríe, inescrutable,
desde su otero, solitario.
Rosa es la tarde, y
rosa es el agua que brota
de la fuente del avellano.

* Autor: Luis Tamargo