Blogia

˙·٠•●♥ Ediciones Guallavito

A la muerte de Alberti

A la muerte de Alberti

A tu amigo el bolígrafo,
hoy lo has dejado sobre la mesa.
Y él se pregunta:
¿por qué no escribo y escribo esos versos tan bonitos?,
Para él nunca caerás en el olvido.

* Autor : Modesto Acosta (Almería)

Matiz

Matiz

- Te quiero aunque seas así- me dijo con la dulzura de quien pretende decir algo bonito-. Pero, ¿qué pasa? ¿Por qué me miras así? ¿Tú no?
- No - respondí-. Yo te quiero como eres.

* Autor : Victor López Dossierma (Barcelona)

Silencios

Silencios

Silencio.
Explosión. Fuego. Sangre. Alarma. Policías. Ambulancias. Muerte. Silencio.
Telediario. Políticos. Pésame. Críticas. Acusaciones. Palabras. ¿Diálogo?
Silencio.
Verdugos. Asesinos. Carniceros.
¿Por qué?
Silencio.
Familia. Amigos. Dolor. Lágrimas. Flores. Despedidas. Cementerio. Silencio.
ETERNO SILENCIO.

Autor : David Villar Cembellín (Bilbao)

En el camino aprendí

En el camino aprendí

En el camino aprendí, que llegar alto no es crecer, que mirar no siempre es ver, ni escuchar es oír. Ni lamentarse es sentir, ni acostumbrarse es querer.
En el camino aprendí, que andar solo no es soledad, que cobardía no es paz, ni ser feliz sonreír. Y que peor que mentir, es silenciar la verdad.
En el camino aprendí, que puede un sueño de amor abrirse como una flor, y cómo esa flor morir, pero en su breve existir, es todo aroma y color.
En el camino aprendí, que la humildad no es sumisión, la humildad es ese Don que suele confundir: No es lo mismo ser servil, que ser un buen servidor.
Cuando vayan mal las cosas como a veces suelen ir, cuando ofrezca tu camino sólo cuestas que subir, cuando tengas poco haber pero mucho que pagar, y precises sonreír aún teniendo que llorar, cuando el dolor te agobie y no puedas ya sufrir... descansar acaso debes, pero nunca desistir. Cuando todo esté peor... más debemos insistir.

* Autor : Rafael Amor

Desencuentro

Desencuentro

Nuestros corazones un solo latido, nuestros cuerpos un volcán abierto en besos y caricias bajo la noche. Mas cuando el sol llegó nos cruzamos en la calle bulliciosa y tú no me reconociste.

Autora : Rosario Barros (A Coruña)

¿Quién muere?

¿Quién muere?

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos.

Quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú.

Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente quién deja escapar un posible amor, con tal de no hacer el esfuerzo de hacer que éste crezca.

Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en si mismo.

Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar. Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.
Muere lentamente, quien abandonando un proyecto antes de empezarlo, el que no pregunta acerca de un asunto que desconoce o no responde cuando le indagan sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar. Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.

* Autor : Pablo Neruda

Marginados

Marginados

Ocupan un rincón de la plaza, alejados de los niños y los ancianos. Han perdido la esperanza pero tienen la amistad. Disfrutan del aire y del sol mientras sonríen porque todavía están vivos.

Autora : Rosario Barros (A Coruña)

Lo kafkiano de ser taxista

Lo kafkiano de ser taxista

Cada vez que miro el espejo, veo un rostro diferente. Rostros que no son el mío, rostros de gente desconocida, rostros que nunca vuelvo a ver. Que kafkiano es esto de ser taxista.

Autor : Alejandro Reyes (Monterrey, NL, México)

Nadie me presta atención

Nadie me presta atención

Intenté suicidarme. Al menos en teoría.

En la azotea, ya con un pie más allá de la cornisa, me arrepentí.

Bajé de nuevo a la fiesta.

Nadie pareció darse cuenta de lo ocurrido.

Autor : Alejandro Reyes (Monterrey, NL, México)

Vamos que nos vamos :P

Vamos que nos vamos :P

Es desalentador “currar” en Agosto. De buena mañana ... Las calles vacías, parece que todo está cerrado, incluso lo que no puede estarlo... Como si hubieran salido todos corriendo, como si se los hubiera tragado la tierra.
Tienes la agobiante impresión de que eres el única que tiene que trabajar la primera semana del mes más caluroso del año... Hasta los “Mossos” han "pasado" hoy de ponerse estratégicamente escondidos en la "rotonda", como cada lunes. En fin, ha empezado la cuenta atrás. El sábado estaré en el paraíso ;)

Hoy abro el chiringuito

Hoy abro el chiringuito

Hoy inauguro el "Come"notas.

Aquí os mantendré informados de algunas de las novedades de mi vida. Como por ejemplo : de si el próximo sábado salgo en "Salsa Rosa" o no, de si me publican un libro como a Ricardito Bofill, de si me pongo silicona en alguna parte de mi cuerpo, de si me caso en secreto en una playa de Bali, de si adopto 3 niñas chinas y un "iaio" vietnamita... ¡Todas esas cosas importantes en la vida, vamos!!

Fuera bromas, este apartado servirá para comunicarme con aquellas personas que me siguen y me leen desde hace tiempo. También lo podéis utilizar para dejar vuestras inquietudes, solicitudes, criticas, piropos (porque también se aceptan :P), propuestas, preguntas y ocurrencias varias.

A mi me quedan dos telediarios para irme de vacaciones, pero se hará lo que se pueda hasta entonces. Y a la vuelta como vendré en plan "Comella Pedrosa" con las pilas cargadas, no os preocupéis que tendremos tiempo de sobra para disfrutar de muchos momentos guallavitos ;)

Por ahora, nada más. Sólo mandaros a todos un afectuoso saludo.

Con cariño,

*

COMELLA FIRMET

Credo del cuentista

Credo del cuentista

Creo que la imaginación es más fuerte que el conocimiento.

Que el mito tiene más poder que la Historia.

Que los sueños son más poderosos que los hechos.

Que la esperanza triunfa siempre sobre la experiencia.

Que la risa es el único remedio para el dolor.

Y creo que el amor es más fuerte que la muerte.

Anónimo

Historia de una infidelidad

Historia de una infidelidad

Estaba entre la espada y la pared.
Realmente. Aunque a ratos no lo encontraba tan terrible... Hay personas que hubieran soñado con disfrutar de la situación que estaba viviendo... Que pagarían por tener lo que yo tenia y por tener que tomar un camino u otro.Yo era incapaz de elegir... Primero estaba Pasión... con un tanga rojo verbena, y unos zapatos de tacón, desviviéndose por llamar mi atención... Loca por poseerme. Provocándome y seduciéndome día a día. Utilizando la imaginación para retenerme... Sorprendiéndome en cada cita.Y luego, ahí estaba Amor... No. A ella no le gustaba el rojo... decía que el rojo era de "putón" de terceras y usaba braguitas blancas con lacitos rosas... Bueno, no era lo mismo pero tenía su encanto. Al igual que sus mocasines marrones.Amor me decía cosas dulces al oído, me mimaba... Cuidaba de mi... Cuando me sentía desgraciado, allí estaba ella... Con sus mimos y unos spaghetti a la carbonara...Con Pasión nos íbamos de copas... A bailar...Teníamos sexo encima de la lavadora y de pie en el ascensor. Y muchas veces! Hacíamos mucho ruido, y yo en los momentos de placer gritaba como un loco y la llamaba por su nombre entero:- Pasión! Oh sí Pasión! Eres increíble, increíble! Oh Pasión!!! Pa- pa- paaa... Maria de las Pasionessssss!!! - Luego mordía la almohada para no asustar a los vecinos…Con Pasión era diferente… Era un reto, una diversión… De vez en cuando íbamos a la playa y luego nos quedábamos dormidos allí hasta que venía la primera "maruja" y nos plantaba el parasol en la cabeza....Con Amor llevaba el parasol a la playa... Íbamos al cine. Casi todos los domingos salíamos a pasear... Y nos tomábamos una Coca-Cola en una terraza del puerto. Siempre la misma mesa. Siempre el mismo camarero con el diente dorado...Y los silencios eran normales... Demasiado. Pero de repente con cualquier cosa, ella me sonreía y comprendía porque ella era Amor.Y quizá si no tenía dolor de cabeza o no le había bajado la regla. Hacíamos el amor en mi viejo Ford ... Amor era mía ... Sólo mía. Y la quería... Sin duda. Me había costado muchos esfuerzos y sufrimientos llegar a ese punto de la relación. Aunque no fuera como lanzarse en paracaídas de la emoción.Si! Quería pasar todo el resto de mis días con ella... Me daba tanta paz, tanto equilibrio. Era tan feliz a su lado. Su olor… Sus caricias y su dulce voy… Era mi nena, mi ángel. Estaba seguro!Bueno, casi. Porque entonces me llamaba Pasión, antes de salir del trabajo ...Y me decía que me iba a esperar en plaza castilla... Que se moría de ganas de recorrer cada poro de mi cuerpo con su lengua… Y entonces no! Entonces Amor pasaba a un segundo plano. Porque yo sin Pasión no podía vivir.Así pues , si Amor me mandaba por casualidad un mensaje al móvil... Yo muy rápidamente le mentiría diciéndole que iba a salir muy tarde del despacho esa tarde y que sería imposible que me pudiera pasar por su casa ese día... Y Amor me resoplaría y me diría que la culpa es mía por no hablar claro con mi jefe… Que soy un blando. Y yo … aguantaría el chaparrón y encima me sabría fatal porque en el fondo me siento como un cabrón. Soy un cabrón! Y la madre de Amor tendría que guardar el solomillo al Roquefort en un "tupper", ya que esa noche tampoco iba a cenar con ellos.Y después de herir los sentimientos de mi familia política yo me encontraba en secreto con Pasión … E íbamos a un hotel … Ella siempre iba depilada… Y mientras llegábamos al orgasmo los dos, exhaustos, inmensos de placer! Y Pasión estaba encima mío con ese cuerpo tan perfecto… Yo de repente me acordaba de Amor y no entendía porqué… Bueno sí, porque la quería … Y de repente me acordaba de que Amor a veces tenía muchos pelillos en las piernas y en las ingles… Pero no me importaba tanto.Y al día siguiente, iba un poco arrepentido a buscarla a la tienda donde trabajaba, con unas flores de la gasolinera y le decía -cariño- en todo momento. Y bueno… Pues venga! Volvía a ir a un hotel… Y nos queríamos en una cama de colchón blando y muelles chirriantes durante... durante… Supongo que durante una sola vez… Yo deseaba que nos quedáramos allí, dormidos los dos. Pero a ella le daba vergüenza y decía que sus padres no lo entenderían porque eran unos "carcas" … Yo protestaba y le ponía cara de pocos amigos. Luego como un rayo de luz que se cuela por la persiana por las mañanas me acordaba de mi salvaje y alocada Pasión… Ella se hubiera quedado el tiempo que hubiera hecho falta pero no me hubiera dejado pegar ojo… Y seguramente después del tercer polvo yo hubiera querido que ella se fuera … Porque necesitaba quedarme conmigo mismo.Si no controlaba la situación el rayo se iba a convertir en una lámpara "hal.logena"… Yo cada día estaba más majareta.Y los días pasaban. Los meses…Cada día estaba más confundido. Por más que lo sopesaba, no había "tu tía" de decidirme por una de las dos.Amor o Pasión?A-m-o-r?…P-a-s-i-ó-n?…Uf !Estaba en medio. La espada…La pared……Una me daba seguridad, y la otra, la espada -más clavada cada día- me hacía sentir vivo… Y se me había clavado de que manera! Pero la pared… Yo era de la opinión de que todo lo que entraba tenía que salir. Aunque se te hubiera clavado como un cuchillo... Pero ahí estaba yo. Sin poder decidir. Qué era mejor? Yo sabia que era mi obligación decidirme por una de las dos. Lo sabía. No podía andarme con esos juegos... Al final acabaría quemándome. No me reconocía…Pero es que era tan complicado...Yo estaba loco por Pasión. Pero no podía vivir sin Amor...Amor no me daba lo que me daba Pasión ... Y Pasión no era muy amorosa que dijéramos... A ella le iban más las miradas salvajes y las sabanas de raso... Las noches de fuegos artificiales...A Amor le gustaban los atardeceres... Las velas. Las caricias antes de los coitos... Los besos tiernos y suaves...Me estaba volviendo loco!No tuve otra elección.Después de muchas noches sin dormir y miles de dudas… De muchos meses tanto de satisfacción como de preocupación, dejé primero a Pasión y luego a Amor… Nunca les confesé todo aquello, ni existencia la una de la otra, pues tampoco lo sospechaban… Y para qué hacerlo más complicado y doloroso? Sólo les dije que estaba confundido … que me iba con Soledad, así las dos pasarían a odiarme y podrían olvidarme más fácilmente. Mientras, yo, me quedaría conmigo mismo e intentaría encontrarme … No les había mentido tanto … Porque me había quedado solo.

Autora : Vanessa López Vilà / Comella Firmet

Noche

Noche

Salió desnuda el alma
a quemarse en la hoguera.
¡Qué claras da la sombra
las estrellas!
Se enredaba la noche,
azul, entre las piernas.
ocultas en los chopos
bailaban las doncellas.
¡Qué anunciación, qué víspera
de deshojar las nieblas
de dos en dos. Las brisas
de tres en tres!
Estrellas,
qué claras dan la sombra
las estrellas.

Autor : José Hierro

La palabra

La palabra

Todo lo que usted quiera, si señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan... Me prosterno ante ellas... Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito... Amo tanto las palabras... Las inesperadas... Las que glotonamente se esperan, se escuchan, hasta que de pronto caen... Vocablos amados... Brillan como piedras de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío... Persigo algunas palabras... Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema... Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes, ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas... Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto... Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola... Todo está en la palabra... Una idea entera se cambia porque una palabra se transladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció...
Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces... Son antiquísimas y recientísimas... Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada... Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos... Estos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo... Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas... Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra... Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes... el idioma. Salimos perdiendo... Salimos ganando... Se llevaron el oro y nos dejaron el oro... Se lo llevaron todo y nos dejaron todo... Nos dejaron las palabras.


Pablo Neruda

Extraído de : Confieso que he vivido : memorias / Pablo Neruda. - Buenos Aires : Losada, 1974. - p. 73-74.

Marinero de estrellas - Luís Tamargo

Marinero de estrellas - Luís Tamargo

A MAR

Porque siento,
temblor apresado
de olas, sediento.
Porque extraño,
penumbra nocturna
que anuncia desvelos.
Porque amo,
mece la luna
silencios de mar.

***

ENTRE DUNAS

Retozaron entre dunas
nuestras huellas descalzas.
Horadada la arena,
a mares, enamorada.
Candor de brisa,
beso de piel, desbordado
amor de estrellas
que me unió a tu orilla.
Nos soñamos, entre dunas.

***

DE OLAS Y ARENA

Besos de olas y arena…
Y coros de gaviotas, de plata
y luna cenicienta, en
la noche. Gris.
El mar, vivo. Y allá,
en el fondo, tumultuoso,
un mecer menguante de
sueños y suspiros que,
desvelados, surgen
para alzarse, enamorados,
hacia un confín azul
de océanos sin estrellas…

*

Autor : Luís Tamargo

La baldosa de los deseos * Cuento infantil - Rafael Masedo

La baldosa de los deseos * Cuento infantil - Rafael Masedo

A mis nietos Daniel, Celia y Raquel

*

Me figuro que algunos de vosotros no sabréis que es eso de la “baldosa de los deseos”, así es que si tenéis un poquitín de paciencia, os lo voy a aclarar lo mejor que pueda.

Primero os voy a explicar quienes son los pequeños enanitos invisibles que hay en todas las casas, pues estos son precisamente los responsables de mantener el secreto de la baldosa de los deseos que hay en casi todas las casas.

Digo en casi todas, pues estas baldosas se encuentran solamente en las casas de las personas que tienen ilusiones por conseguir cosas con algún esfuerzo, por lo tanto no os molestéis en buscar la baldosa de los deseos en las casas de las personas muy ricas, pues estas consiguen sus deseos sin ningún esfuerzo y por lo tanto no las necesitan.

Bueno, vayamos al grano, os estaba hablando de los pequeños enanitos invisibles que hay en todas las casas. Estos viven también en las casas de los ricos, así que en esto no hay distinción entre ninguna clase social y lo mismo están viviendo en las casas de la gente mas pobre y humilde, que en los palacios de los reyes.

Aunque vosotros no los hayáis visto nunca, están por todas partes y son bastante revoltosos y enredadores. Se divierten a su manera escondiendo nuestras cosas y por supuesto son los responsables de que muchas veces no encontremos las cosas que acabamos de dejar en un sitio y luego no están donde nosotros creíamos haberlas colocado.

Por ejemplo, si la abuela no encuentra las gafas por ninguna parte, es porque los enanitos invisibles se las han cogido y cambiado del lugar en que ella las dejó, así es que la abuela busca las gafas por todo el salón y resulta que al cabo de muchas vueltas luego aparecen junto al teléfono del pasillo.

Si veis que el abuelo se vuelve loco buscando el teléfono móvil que había dejado (según dice él), encima de un entrepaño del mueble-librería del salón, veréis que al cabo de mucho rato de buscar, al final lo va a encontrar en la mesilla del dormitorio o en cualquier otro lugar, que será a donde lo habrán trasladado los enanitos invisibles.

Otras veces os habrá ocurrido que estáis buscando las zapatillas que os habéis quitado junto a la alfombra y resulta que aparecen en otra habitación por arte de magia. Bueno, pues todas estas desapariciones y traslados de lugar, los realizan los enanitos invisibles, que son unos juguetones y se lo pasan en grande viendo como las personas nos volvemos locos buscando las cosas perdidas. Son unos granujillas sin mala intención, pero que a veces nos gustaría que nos dejaran en paz y no se divirtieran a nuestra costa.

No os quepa la menor duda de que ellos son los responsables de que los chupetes de Raquel se escondan en los sitios mas inesperados y luego aparezcan al día siguiente, si es que aparecen, pues algunas veces ha ocurrido que se han perdido cosas y resulta que las hemos encontrado muchos meses mas tarde y cuando ya no las necesitábamos.

Bueno, pues estos enanitos revoltosos, también hacen cosas buenas para nosotros, pues son los encargados de recoger nuestros deseos y guardarlos para que se cumplan mas adelante.

Si por ejemplo en algún momento de vuestra vida expresáis un deseo que os gustaría ver realizado, como por ejemplo conseguir alguna cosa que os guste mucho, los enanitos invisibles se encargan de recoger vuestro deseo y llevarlo a esconder a la baldosa de los deseos, para que se quede allí esperando a verse realizado mas adelante.

La baldosa de los deseos puede estar en cualquier lugar de vuestra casa, por supuesto siempre dentro de la casa y es un lugar secreto que solo conocen los enanitos invisibles. A veces resulta ser una baldosa de un pasillo; otras veces puede ser una baldosa del cuarto de baño o de la cocina, pero ya os digo que no os molestéis en buscarla pues es un secreto secretísimo que solo conocen los enanitos invisibles y no la vais a encontrar aunque estuvieseis buscando toda la vida.

Allí se van guardando todos los deseos de las personas que habitan en la casa y de vez en cuando, los enanitos invisibles se acuerdan de sacar algún deseo de los que están allí guardados y con su magia hacen que las ilusiones de las personas se conviertan en realidad.

Por eso es muy conveniente que, cuando tengamos la ilusión de tener alguna cosa que nos gustaría alcanzar, no solo lo tengamos en nuestro pensamiento, sino que lo expresemos en voz alta a los demás, para que así lo escuchen también los enanitos invisibles y lo guarden en la baldosa de los deseos.

Hacedlo así y veréis como, si hemos sido buenos, obedientes y trabajadores, en la mayoría de las ocasiones se cumplirán nuestros deseos.


* Autor : Rafael Masedo (RAMAMAR)
La Vila, 23 de marzo del 2002

Lagrimas de fuego y ceniza

Lagrimas de fuego y ceniza

Camino lento por calles mojadas, en silencio
la noche abre sus puertas doradas, a otro tiempo
tímido y fugaz como el viento, eso creo
soy perro viejo en tierra de nada y de todo.
Son lágrimas de fuego y ceniza, ruin deseo
la vida es sueño, el sueño palabras que yo llevo dentro
luna de corcho y acero, yo te espero
la noche es larga, la droga es amarga, fiel reflejo.
Camino lento por calles mojadas, de regreso
el día cierra las puertas marcadas de deseo
luz que ilumina el alba, no te aprecio
el río sigue mis pasos cansados, a destiempo.
Bebí en tu mirada
tus ojos devoran mi cara,
yo miento en silencio
tu rostro es recuerdo.

Autor : Mikel Erentxun

El don del desdichado

El don del desdichado

Abc, era un niño que se hizo hombre de una manera muy particular, porque creció ejerciendo un habito que sin él saberlo marcaría su vida para siempre. Al pequeño no le costó nada empezar a hablar, y luego fue tanto el gusto que le producía aquello, que charlaba y charlaba sin parar. Sus padres estaban encantados, y al ver que tenía tanta facilidad para ello, al igual que para leer y escribir, pensaron que era un niño prodigio y le regalaron un diccionario de lengua española, con sólo cuatro añitos.

Pronto Abc se sabría un montón de nuevas y complicadas palabras y con menos de cinco años hablaría como un catedrático, pero era tanto el afán, era tal el fanatismo con su diccionario de bolsillo, que pronto comenzaría a aprenderse las definiciones de las palabras más rebuscadas y cultas.

El diccionario se convirtió en su mejor amigo, en el mejor o, mejor dicho, el único de sus vicios. Para él no existía la televisión, ni los juegos, ni los amigos..., nada, el pequeño disfrutaba inmerso en las miles y miles de definiciones y cada día se aprendía dos o tres paginas enteras desde "contagiar" hasta "contorsión" sin ir más lejos. Pero pronto dejaría de hablar por palabras y las cambiaría por definiciones. Si tenía hambre decía:

- Mamá quiero ,"Tomar la comida principal del día" - que quería decir que tenía ganas de comer. Si estaba en el colegio y deseaba ir al baño:

-¡"Persona que ejerce o enseña una ciencia o arte", tengo pipí! - lo malo era que antes de que el profesor lo hubiera entendido, ya se había orinado encima. ¿Y lo imagináis haciendo migas con otros niños?

- ¿Me dejas la "Bola esférica u ovoide, de goma, de trapos comprimidos o de goma apretada con hilos o cuerda, generalmente forrada de cuero o paño que sirve para jugar con ella"? - preguntaba él como si hubiera hecho la pregunta más normal del mundo. Naturalmente los niños boquiabiertos le dejaban la pelota pero también le dejaban más solo que la una, aunque entonces esto no era un problema. Al principio hacía gracia que un niño tan pequeño pudiera tener tal capacidad.

Los profesores lo alababan. Sus padres lo adoraban, estaban tan orgullosos de su "Abedecito"... La tía Florentina por cada definición le compraba un caramelo, y el resto de familiares le iban a visitar como aquel que iba al zoo. "Es que es tan mono, ¡y hace tanta gracia!", decían sus abuelos.

Pero con los años el niño mono comenzó a resultar pesadito, y encima tenía todos los dientes picados. Su juventud sería traumática porque las cosas que en un principio hacían que la gente lo admiraba, ahora los alejaban como si padeciera de locura, pues le harían perder muchas compañías. O, para ser más precisos, no encontrar a mucha gente que lo aguantara.

El joven Abc no ligaba, sólo os digo eso. Las chicas huían sin contemplaciones al oírlo hablar. Ya lo dice mi abuela: "por la boca muere el pez". No tenía amigos, porque, ¿os lo imagináis contando chistes, o siguiendo una conversación?

Las entrevistas de trabajo eran un desastre, más de uno se había dormido leyendo su currículum.
¿Es qué lo creéis capaz de hacer una instancia? Además, el pobrecito no tenía unas notas como para enmarcarlas. Y es que en los exámenes, para responder a una pregunta, te escribía la “Larousse en color”. Los profesores se ponían enfermos y nunca le daba tiempo de contestarlas todas, por supuesto. Aquello que pareció un don al principio, ahora era una maldición. Él ya intentó redimirse ya, pero era imposible y llegaba Junio y con el rabo entre las piernas y mirando los baldosines del suelo les decía a sus padres:

- “Me han negado la aprobación hasta nuevo examen” de seis “Materias que se enseñan en un instituto docente que forman junto a otras, un plan de estudios académico”, concretamente “Lenguaje de una nación o común a varias”, “Ciencia que trata de la cantidad ya sea en abstracto, ya sea en relación a objetos o fenómenos determinados: Puras, mixtas, aplicadas...”, también “Conocimiento de las cosas por sus principios y causas”... - bueno lo corto por aquí no nos den las uvas. Y todo esto para decir que había pegado la cateada del siglo: Lenguaje, Mates y Ciencias entre otras... ejem, o todas.

Pues, si era así explicando que lo había suspendido. Poneros en su piel a la hora de invitar a una chica a salir. Pero tuvo suerte y un lunes una chica le dio conversación, se fascinó por su forma de ser y le siguió el juego, le rió todas las gracias aunque no sabía que esa forma de hablar no era una parodia si no un problema muy serio. Estuvieron muchos meses saliendo, ella le susurraba “Eres tan especial”, cerca del óvulo de su oreja, él le decía:

- Mi “Organo central de la circulación de la sangre, que en los animales inferiores es la simple dilatación de un vaso y en los superiores es musculoso, contráctil, y tiene dos, tres o cuatro cavidades, llamadas aurículas las superiores y ventrículas inferiores”, estalla cuando estoy junto a ti.

Después de esto, el par de tortolitos duraron poco más porque un día cuando la monótona rutina llega a la relación y hace que el ambiente sea tenso y surja la primera crisis emocional, ella le dice a él:

- Abc, ¿tú qué sientes realmente por mi?

- Ya lo sabes.

- No. No lo sé.

- Siento “vivo afecto o inclinación hacía una persona o cosa. Apasionado afecto hacía una persona. Persona amada” - ¡Forma fácil de decir que sentía amor hacia ella!

- ¡A eso me refiero, eres como una maquina, ya no me hace gracia esta forma de ser tan, tan… ¡Tan tuya! ¡eres tan frío!

- ¡Pero yo te “Tener amor a seres sobrenaturales. Desear, aspirar al conocimiento y disfrute del ser amado”! – Era su forma de decir que la amaba.

- ¡Eres patético Don Definición! ¿Es qué no dices nada con sentimiento propio? Todo lo recitas de carrerilla, ¿y dónde está el alma? – le preguntó ella sin compasión.

- A vosotras las “Personas del sexo femenino”, no hay quien os entienda. Le soltó él, haciéndose el hombretón. Y se quedó tan ancho.

No era frío sólo desdichado. Muchas mujeres lo llevarían a la silla eléctrica por su última frase y pensarán que todo lo que le pasó después de esto se lo merecía, pero su novia también fue cruel y en cuanto a él, ¿quién no ha dicho alguna estupidez en alguna que otra descabellada discusión? No, nadie se merece lo que le sucedió o al menos alguien como él.

Su madre, un trágico día, tuvo la desdicha de caerse bajando las escaleras del edificio donde vivían. La progenitora de Abc gritaba abatida y aterrorizada mientras rodaba escalón tras escalón. Abc lo oyó, y todo lo deprisa que pudo corrió a llamar a una ambulancia. El problema no fueron sus piernas, ni la rapidez con que marcó el número de urgencias... El problema fue:

-¿Señorita? Necesito una “Automóvil con camilla e instrumental de primeros auxilios para transportar heridos y enfermos”, es “Apremiante, que ha de ejecutarse con prontitud”.
- ¿Es una broma? Oye chico. Aquí trabajamos muchísimas horas, salvamos vidas, ¿sabes? No estamos para bromitas.

- No, no, señorita mi “Hembra que ha parido. Hembra respecto de su hijo o hijos” necesita “Acción de ayudar. Efecto de ayudar. Persona o cosa que ayuda”.

- Voy a colgar niñato, búscate otra distracción. – le dijo la enfermera de recepción a Abc. No entendía que le estaba pidiendo ayuda, que necesitaba una ambulancia, que su madre había tenido un accidente.

- Es que ha tenido “Lo que altera el curso regular de las cosas, suceso eventual, especialmente desgraciado. Indisposición que repentinamente priva de sentido o de movimiento”.

- “Ti-ti-ti-ti-ti-ti-ti-ti-ti-ti...”

Esa ambulancia nunca llegó, la madre de Abc, murió de un derrame cerebral. Al cabo de unos meses, el padre de Abc, también falleció, pues después del trágico final de su esposa, él estaba muy desmejorado, se abandonó, dejó la faena... Deseó tanto la muerte que la consiguió, dejando huérfano a Abc. Su padre había muerto de pena y Abc se sentía culpable. Pero, ¿y ahora qué?, ¿qué pasaría con aquel hombre con habla de niño prodigio? Desdichado fue también su final. Al igual que el de sus padres. Lo mismo que su don, que resultó ser su cruz. Abc no tuvo opción, no podía trabajar, ni estudiar, ni sobrevivir; no era admitido en la sociedad, pero si en el lugar donde ingresó y vivió feliz, un pequeño convento de monjes perdido por las bellas tierras de Palencia. Y aún estará allí, protegido por sus miembros, y, sin lugar a dudas, querido, si acata el voto de silencio.

* Autora : Vanessa López Vilà / Comella Firmet

Intríngulis

Intríngulis

Había una vez un afortunado que trabajaba como un desesperado para mejorar en la vida, jugaba y era participe de todas las loterías, concursos, y premios habidos y por haber, pero jamás de los jamases le tocó ni un miserable duro. El afortunado dejo de creer en la suerte y la fortuna, y puso todas sus esperanzas e ilusiones en prosperar con su trabajo, que para colmo de los colmos era el de supervisar la máquina que hacía billetes de diez mil pesetas para el Banco de España.
Pero un buen día al salir del trabajo, cuando iba muy ensimismado y decaído, mientras se dirigía a su casa ofuscado en sus disgustos y preocupaciones. Al lado de un excremento de Chiguagua, en el hoyo de un árbol de propiedad municipal, se encontraba un billete de mil “pelas”, que no hubiera ni visto si no hubiera pisado la caca. “Crec”, se oyó a sus pies.
- ¡ Mierda! –exclamó el afortunado.
No se equivocó mucho, había pisado de pleno aquel regalito que había dejado a su paso el agraciado perro. Pero el enojo le duraría poco.
- ¡Os, os… Ostras! –gagueó el afortunado.
Velozmente y con galanura cogió el billete verde y lo miró asombrado... Pero...
- “¡Chas” – se oyó. Y una humareda lo envolvió. -¡Ostras, ossstras! – volvió a balbucear.
- ¡Hola, soy la Primi, soy la oportunidad de tu vida. Te voy a conceder el deseo de tus sueños.
- ¡Ostras, ostras, ostras… - dijo muy lentamente mirando a la hada de arriba a bajo.
Demasiadas emociones para el afortunado:
- ¡Cálmate, esto no está pasando, estás muy estresado, sufres alucinaciones o quizás somnolencia yo que sé. – se comenzó a autoconvencer.
- ¡Eh, tú! Puedes pedirme lo que quieras, con gran gusto te lo concederé.
- Bien, ¿dónde está la camara? – preguntó él haciéndose el matachín.
- ¿La cámara? – repitió perpleja Primi.
- La cámara oculta, ¿para qué programa televisivo es esto? – se impacientaba él con sus conjeturas.
- No. No lo entiendes, yo soy Primi y tú me puedes pedir cualquier cosa.
Primi tuvo que convencer al afortunado de que todo aquello estaba pasando, de que no era una broma y de que no sólo existían las hadas en las películas de Walt Disney. Cuando estuvo convencido:
- Bien, pues… No tengo ni idea de lo que quiero, he soñado toda mi vida con tantas y tantas cosas… - confesó.
- Bien cielo, pero tienes que pedirme algo. – se comenzaba a extasiar la hada que nunca había tenido que convencido a nadie para realizar su gratificante trabajo.
- ¡Ay no sé, no sé! – murmuraba el indeciso.
Le esperaban muchas otras batallas psicológicas a la generosa de Primi. Y pasaban las horas…
- ¿Y un coche? – le daba ideas la hada.
- Bien, podría pedir un coche, pero… Tendría que pagar el seguro, y el impuesto de matriculación, y me tendría que sacar el carné, además la gasolina está por los cielos, y…
- ¡Vale, vale! – le frenó ella.
- Podría pedirte mucho dinero, mil millones o miles de miles de millones pero, ¿qué pasaría?, que me saldrían amigos hasta debajo de las piedras, y los familiares que creía que estaban muertos me vendrían a visitar, por supuesto los tendría que invitar a comer… Hacienda iría a por mi, la declaración me saldría a pagar, y también me harían ingresar un veinticinco por ciento de IRPF por toda mi fortuna… bueno no estoy seguro de esto último y por lo tanto tendría que pagar a un asesor. Tendría que mudarme a Andorra o a Suiza, por supuesto, y… Bueno no sigo.
- Eres demasiado ambicioso para ser rico… - le soltó ella poniéndose las manos a la cabeza.
- Quizás te pida chicas… Pero las mujeres cuando formalizan las relaciones te piden una casa de quinientos metros cuadrados, un lavavajillas, que si joyas…, ¡uf!, no no, nada de mujeres.
- Un “pelin” exagerado, ¿no? ¿Por qué no pides poder y acabamos?, llevamos aquí cinco horas y media.
- Poder…, poder, po-der, pooooooderrr, ¡sí, está bien el poder! Suena deliciosamente bien, porque con el poder viene todo lo demás, los coches, el dinero, las chicas…, ¡bah!, no estaría mal… - decía dubitativo.
- ¡Perfecto, marchando una de poder! – se anticipo la hada que comenzaba a tener unas ojeras de antología.
- Pero… - le cortó el pesado del afortunado. – Con el poder viene todo eso más todos los problemas de antes multiplicados con los que conlleva el poder, porque el poder no viene solo, ¿no?. Digo yo que tendrá sus inconvenientes. Y no serán pocos, ¿verdad? – prosiguió.
- Buena reflexión. ¿Y belleza? ¿No te gustaría ser más guapo? ¿Dejar de tener defectos?
- Mira Primi, tienes buenas ideas, eres buena, realmente buena. – La piropeó él.
- Gracias, llevo años ejerciendo…
- Ya que lo dices podría cambiar mi nariz, el color de mi pelo, mis ojos…, la medida de alguna “cosa”...
- El carácter también si quieres. – añadió sin indirectas Primi que tenía al afortunado atragantado.
- ¡Oye tú!, ¿qué insinúas? – se molestó el chico. – No. No quiero cambiar nada de mi aspecto ni de mi forma de ser, tampoco deseo ser un lumbreras, me saldrían muchos enemigos, porque hay mucho envidioso suelto, ¿sabes?
- Pero podrías triunfar mucho más en la vida, piensa en ello, además esto del culto al cuerpo se lleva mucho en los noventa.
Y se hizo de noche…

- Me encantaría poder vengarme de alguien.
- Puedes hacerlo, pero… ¿En que estás pensando? – se alarmó Primi que no le gustaba hacer servir su don para realizar fechorías.
- No nada, nada, era por decir algo como hace una hora y cuarto que no me hablas.
Al alba:
- ¿Sabes qué te digo? Que yo quiero ser ultrajosamente feliz. ¿Me puedes devolver las mil “pelas”?
Primi desapareció sin despedirse dejando al afortunado con su billete de tres ceros en la mano, de pie en la acera. Él comenzó a caminar sonriente mirando su petición como si fuera una galguería. A lo lejos se oyó:
- ¡Idiota!
Era una voz femenina. El afortunado se giró, pero allí en la calle ya no había nadie.

* Autora : Vanessa López Vilà / Comella Firmet