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Mensaje en una botella - Víctor López Dossierma

Mensaje en una botella - Víctor López Dossierma

No tenía nada para escribir. Sólo estábamos la botella y yo, y el desierto. Y la sed...
Muerte de calor, mi piel quemada y las visiones. Cientos de oasis había visto ya. No sé si debido a que me bebí todo el contenido de la botella o a que el sol y la arena me hacían delirar.

Tras muchos días, encontré realmente un oasis. Estuve tan contento que tenía ganas de contárselo a alguien. Pero como no tenía nada para escribir, decidí meterme yo mismo dentro de la botella y nos tiramos juntos en aquel pequeño charco en el oasis. Cuando alguien nos encontrara yo saldría de la botella, yo sería el mensaje, yo contaría mis desventuras y mis infortunios.
Y aquí estamos, la botella, yo, yo dentro de la botella. Muy incómodo. Y ahora no puedo salir. Y en este puto oasis no va a venir nunca nadie.
Me siento un poco idiota.

Mensaje en una botella - Diana Murcia

Mensaje en una botella - Diana Murcia

25 de Mayo de 1982

Hace frío. Estoy mojada. Tengo hambre.

En este extraño mundo, no hay nadie con quién poder comunicarme. Necesito expresarme, contar un chiste, hacer sonreir a alguien. Con lo único que cuento,
es con este sucio papel y la imaginación.

Me pongo a escribir. No se me ocurre nada que pueda interesar a quien
algún día llegue a leer esto, si es que alguien lo llega a leer...


Me desespero. Me impaciento. Empiezo a doblar la hoja y rompiéndola hago una cruz.

Me acuerdo de un chiste; quizás algun día te lo cuente... quizás algún día llegues a entenderlo... quizás.

El papel está hecho pedacitos, si lo has recompuesto, es que posiblemente ya lo hayas entendido.

S.O.S. Desde las Islas de la desolación.

Mensaje en una botella - Armando Alexandre

Mensaje en una botella - Armando Alexandre

A veces. Algunas veces, cuando encontraba el amor y también el desamor, gustaba de pasear al amanecer por la playa de San Pol de Mar, (playa que se ubica en el litoral catalán)...Y anoche se encontró con el desamor, no era la primera vez que tenía que hacer frente a una ruptura...Montó en su Vespa, y enfiló por la carretera del litoral, con destino a San Pol, dejando atrás el reguero de luces de su amada y odiada Barcelona.

Mientras paseaba por la arena pensaba: “Los efectos inmediatos del amor y del desamor son: un montón de sensaciones, la gran diferencia es que en el amor las sensaciones vibran hacía fuera; y en el desamor las sensaciones vibran hacía dentro”...Los primeros rayos de sol, escalaban por el abismo del mar. Él seguía pensando:” ¿Por qué tanto en el amor como en el desamor se siente uno sólo”...Vio la botella en la orilla. La cogió para lanzarla al mar y observó que dentro tenía un papel...Destapó la botella. Sacó el papel y leyó:

“Si estás cansado de andar sin rumbo fijo. Si te crees que eres una persona de éxito, pero luego no sabes que hacer con él. Si el amor te dura menos tiempo que el desamor. Si el nebuloso sabor amargo de la tristeza se apodera de ti, dejando témpanos de vacío en tu interior. Si te sientes como un libro leído por el final y al revés. Si te encuentras partido en dos, como la hoja que cae del árbol y con lenta agonía espera su final. Si quieres gritar y no puedes, porque tu grito es interior. Si estás al borde del precipicio y notas que vas a caer. Si piensas en detenerte porque no puedes más. Si te miras al espejo y no te reconoces. Si caminas detrás de tu sombra. Si el vertiginoso reloj, que marca el ritmo de la ciudad te agobia. Si crees que la vida es sencilla, pero la complicamos...Si algo de todo esto –mucho o poco- te ocurre: salta el charco y ven a la isla más bonita del mediterráneo.”

Anoche no era ayer, si no hace 21 años; y en esta tarde de mayo veraniego, cerca del Café del Mar, contemplando la puesta de sol, saca de su mochila una botella vacía, arranca del bloc una hoja que ha escrito. La lee: “Quien lea esto, puede estar seguro, de que la vida es bella y a veces divertida. Vale la pena luchar por eso. Ahora bien, debes de buscar la isla. Tu isla...Pero no busques la isla mirando hacia el horizonte, ni hacía arriba, ni hacía abajo. ¡No!. Búscala mirando hacía dentro...La isla eres tú...Explórala, e intenta conocerla.” Enrolla la hoja y la introduce dentro de la botella de hierbas ibicencas. La tapa y la lanza al mar...El sol ya va descendiendo por el abismo del mar.

Momentum - Marc Rodríguez Soto

Momentum - Marc Rodríguez Soto

Hay baldosas nuevas y césped recortado día sí, día no, se diría que a tijera; y unos setos preciosísimos, frondísimos, podados matematiquísimamente que perfilan las redondeadas y rechonchas avenidas artificiales; y palmeras, y flores, y castaños de indias -plátanos los llaman en el norte- abrazados en el cielo; y hay un mar que se precipita y lo inunda todo de salitre, y un borracho tumbado en un banco, muy blanco y azul el banco, muy cuidado también el banco, muy al servicio de vuestras mercedes el banco aunque un tanto pegajoso (una nadería, una bicoca) a causa de los jugos gástricos que regurgita cada pocos minutos el hombre.

El hombre se llama Pepe, lo llaman Pepe, y vive en el banco, por esta semana. Ya le han echado el ojo los municipales y le han dicho que ni una noche más, que lo pone perdido todo de Don Simón los domingos y de tinto Pryca los días de entre semana; que, además, se acerca el verano y eso crea, cómo decirlo, como mala imagen, como mal rollo. Que se vaya, venga, disuélvase, hombre, tenga veinte duros y váyase que me tiene entre ceja y ceja el comisario, no me ponga en un apuro, hombre.

Hay un perrucho también a veces al lado del Pepe, un animal parduzco, tuerto y flaco, que vive de las vomitonas de su dueño, cuando Pepe es su dueño, y de las vomitonas de cualquier otro cuando no. Al perro tampoco lo quieren ni ver; el perro es peor que el amo, cuando el amo es Pepe, porque se caga por ahí, sin mirar dónde, y sin usar papel higiénico, el hijoputa, y los de la perrera municipal lo tienen también calado. Tres veces han venido a por él, pero el perrucho parece que los presiente y se va la noche antes.

A Pepe se le ve que lo quiere mucho, o no, o sea, a veces. Unas veces lo pega al perro, me le da una somanta de palos que le avía y el perro ahí que corre aullando muy fino, muy ultrasónicamente que no se le oye, pero se le intuye; pero otras en cambio le canta. Tiene una voz el Pepe muy cargada y nasal, muy ronca de tanto refumar colillas y de tantas noches y humedades al raso.

Además tampoco sabe las letras y las inventa y nada rima y desgracia las canciones, pero al perro qué le va a importar, se queda sentado, o tumbado, o de pie, y parece que hasta le escucha. Al Pepe, por lo que se ve, le gusta que le escuchen. Le dice al perro que ha perdido la costumbre. El chucho en cambio no, no la ha perdido, porque no habla, ni ladra, ni hace nada de nada, salvo correr cuando a Pepe le vienen mal dadas y se le empiezan a cruzar los cables allá, en el cartón de vino, o en la sesera. Entonces sí, entonces corre, y parece como de postal regalo de comida para perros. Hasta un perro de verdad parece entonces, que no le queda sino ladrar, al perro, como los de los anuncios, que saltan vallas y lamen mejillas como gilipollas tras meter los hocicos en boles llenos de bolitas de plástico, que parecen plástico y saben seguramente a plástico, aunque huelan a pierna de colegiala.

Entonces eso, corre, corre como perro que lleva el diablo, el perro, y el Pepe que lo ve, y el Pepe que se levanta, o lo intenta, y se cae, se medio cae, se tambalea y se cae luego allá abajo, sobre los cartones vacíos. El perro que lo mira. El hombre que no ve. Se vuelve a levantar el Pepe. El mundo se le menea al Pepe, como si estuviera en un barco, el mundo, y hubiera naufragado, el Pepe, y lo contemplara desde las aguas, cada vez más frías. Así que allá va, corre que corre tras el chucho, setos a través, adiós rosales. Y ahí el munipa, que no le quita ojo, pero que no se mueve. Y ahí la pareja que protege al niño de ocho años entre sus cuerpos y señala una estatua al otro lado del parque para desviar su atención, no se les vaya a corromper el niño, no se vaya a creer el niño que la vida no es como una de Disney, no les vaya a crecer, el pobre. Y más allá la viuda que, de azul, murmura y critica y compara tiempos y realidades, presidentes y generales. Y ahí el otro, que mira y se regodea. Y el Pepe que no sabe que no existen más que para que él no los vea, para que él no los niegue.

Al Pepe le da igual, porque el Pepe no se entera. Para el Pepe sólo importa el chucho, el chucho que corre, que ha presentido el puntapié que le tenía reservado y ha huido, el muy cabrón, el maldito chucho. Así que mírale, que se levanta, y alza un índice hacia el perro, o lo que cree que es el perro, o una vieja, la vieja de azul, o un niño, el niño que quiere ser bambi, o un munipa de esos de vive y deja morir, o un perro, oye, que a lo mejor es un perro, o a ése que lo mira y sonríe de medio lado sin saber que no existe, que no existes chaval, así que no te rías. Le señala el Pepe al perro, o a los otros, y le grita que no corra, que ya le cogerá, que ya vendrá el muy cabrón a por más. Ya verás, le grita, ya verás como vuelves, so hijo de la gran puta. Y como vuelvas ya verás, ya verás...

Entonces el Pepe se sienta otra vez en el banco, y otra vez que se equivoca en el cálculo y termina en el suelo, pero no importa, al Pepe no le importa, vuelve a intentarlo y esta vez lo consigue: otra vez al banco, al vinito con sabor a aluminio.

Sigue con la vista al perrucho, el Pepe. Míralo, ahí está, bajo las hortensias, un ojo ciego, el rabo cortado y cojo de una pata. Qué cabronazo. Ahí se esconde. Ya vendrá, ya.

Al Pepe no le importa esperar a que regrese el perro. Para entonces ya se le habrán pasado las ganas de pegarse una patada, de partirse el hocico a hostias por ser como es, tan tuerto, tan cojo, tan borracho; ya no querrá más desahogarse pateándose en el lomo, asfixiarse hasta morir. O quizá sí. No lo sabe. No sabe siquiera si sabe que no lo sabe. No lo sabe; no le importa, porque no tiene prisa, el Pepe. Porque tiene todo el tiempo del mundo.

Porque el tiempo no existe para Pepe, y para el perro, es de suponer, tampoco. Tan sólo una fluida dilación entre cartón y cartón de vino, eso es el tiempo para él, porque para él no hay nada antes, no hubo nada, ni habrá después, porque para Pepe los cartones de vino de a ochenta y nueve pesetas el litro son infinitos como el mar, como el cielo, como las hormigas.

Autor : Marc Rodríguez Soto

Contraseñas - Lucía Scosceria de Cañellas

Contraseñas -  Lucía Scosceria de Cañellas

Lucas pesa mucho y también el bolso lleno de provistas que traigo del súper. Llora cuando lo bajo para abrir la puerta del departamento. Marcos ha llegado. El olor del cigarrillo rubio que fuma me lo dice. Lo saludo y me responde con un gruñido. Va hacia su recinto "sagrado" como lo llamo yo, así que no lo molesto. Sé que no le gusta que le hablen cuando está encerrado en su cuarto de estudio. Él cree que no sé de sus "juegos" en la computadora. En realidad, no me interesan. Que tengan ellas sus palabras. Yo lo tengo a él en carne y hueso.

Preparo su receta preferida mientras Lucas se entretiene con sus juguetes. Pronto lo aburren. Esta tarde lo llevaré al parque para que respire algo de aire fresco. Debo apresurarme, ya son las once. Marcos volverá a salir a la una.

Imprimo el último trabajo y estoy libre, por lo menos por la mañana. Las once y media. Tengo tiempo de revisar mi correo antes del almuerzo. Hoy me escribieron muchos amigos, pero "ella" no lo hizo. Abro algunos mensajes. Los contesto enseguida. Mi mujer entra a la pieza subrepticiamente. La presiento antes de verla. Menos mal que estoy contestando el e-mail de un amigo, no necesito cerrarlo. Ella se coloca detrás de mí. Me hace un masaje suave en los hombros, mientras me dice que el almuerzo tardará sólo unos minutos. Sé que ella lee el texto en el monitor. Dejo que lo haga. Sin ningún apuro guardo el material antes de enviarlo.

La acompaño al comedor donde juego con Lucas. Ella prepara la mesa con una sonrisa misteriosa en los labios.

No pido a Marcos el dinero que voy a necesitar esta mañana para tener una excusa e ir a su oficina. ¿Qué quién está en su oficina? Su nueva secretaria. Bueno, no tan nueva. Hace dos meses que la contrató. ¡Qué coincidencia! El tiempo exacto en que se volvió conmigo más frío que un témpano de hielo.

Pero lo que realmente me puso sobreaviso fue una conversación telefónica que oí "sin querer" entre mi marido y Franco. Hablaban con gran entusiasmo sobre "los grandes atributos" de la chica. Me imaginé de qué se trataba.. Así que dejo a Lucas en el Jardín de infantes y me doy una vuelta por su trabajo.

Es bonita, no hay dudas de ello. También es joven y parece inteligente. Cuando supo que era la esposa de Marcos su mirada se volvió diferente, como midiéndome y en la comparación se dio varios puntos de ventaja. Marcos no está y se ve en apuros para impedirme entrar a su despacho. Nos hablamos con cortesía, pero ambas sabemos que mentimos.

Noto que puede ser un enemigo peligroso al cual hay que eliminar cuanto antes. Son las doce de la noche. Ella duerme. Con infinitas precauciones me levanto de la cama para no despertarla Voy a mi estudio y busco el mensaje que esperé desde ayer. Sí, al fin. Lo abro y me llevo la sorpresa de mi vida. "Ella" me dice que no vuelva a escribirle nunca más. No soporta la mentira, bueno, tal vez alguna pequeña, pero eso de "soltero" que resulta "casado" le pareció un sacrilegio ¡Ah, y que no vuelva a comunicarme, porque ya cambió su correo electrónico!. Pero...¿ quién pudo descubrirme? ¿Cómo leyeron mis correos? ¿Y como supieron mi contraseña?

Las seis "amigas" me dejaron mensajes con idénticos contenidos, con pequeñas variantes en lo que se refiere a algún insulto más fuerte o más grosero que otro.

¡En un sólo día perdí a mis seis amistades preferidas! Me queda Margarita, la única que conozco personalmente y que sabe todo de mí. La llamo por teléfono y me dice que ella también recibió el mensaje. No, no se enojó, porque me conoce. Entre risas me cuenta que la carta que recibió le advertía "que era casado y padre ejemplar" y que no era "la única amiga informática". Como prueba daba una serie de correos electrónicos para que lo comprobase.

-¿Qué pasó? ¿Una amante despechada tuvo acceso a tu computadora?

Le juro y rejuro que no tengo amante alguna, que ella es la única, (por lo menos que me quede una) y con la promesa que volveremos a comunicarnos corto. .

Me siento muy molesto por toda esta situación. En primer lugar, sentía un afecto especial por todas "mis amigas" a las que perdí de un sopetón, en segundo, que habían invadido mi privacidad. Leer mi correspondencia es un atentado a la intimidad. ¿Cómo lo hicieron? ¿Quién pudo hacerme esto? Debe ser alguien cercano. Y que sabe de computación.

Mi mujer es un cero a la izquierda en informática, así que sólo me queda: Dafne.

Estoy seguro que es ella. Tiene acceso a mi computadora, ya que le dicto algún que otro mensaje en la oficina y quedamos a "platicar" a menudo. Sé que es muy celosa. Últimamente comenzó a hablar de lo lindo que sería vivir juntos.

Así que tomo esta importante decisión: Cambiar mi contraseña para entrar en mis correos y por supuesto, cambiar también la secretaria.

Marcos está muy cariñoso hoy. ¡Hace tiempo no está así conmigo! ¡Si hasta se ofrece para acostar a Lucas mientras me doy un baño! Sus ojos me miran nuevamente con ese brillo que tenía cuando éramos tan unidos y que extraño tanto últimamente.

Elige una música suave y me invita a bailar. Mi cuerpo recuerda todavía cómo estremecerse de placer cuando me besa. Como quien no quiere le pregunto si ha despedido a la secretaria. Me responde que ahora eso no tiene importancia, que tenemos cosas más importantes que hacer. Tiene razón. Yo tampoco le digo que en estos meses me volví una experta en computación y que sólo un tonto pondría la fecha de nacimiento como contraseña para abrirla. En vez de eso, respondo a sus besos, cuidándome mucho de no reír a carcajadas.

* Autora : Lucía Scosceria de Cañellas

Atardecer - Modesto Acosta

Atardecer - Modesto Acosta

Reposa la tarde
en la arena salobre:
El cielo enrojecido
tiñe de sangre centelleante
el mar de plata.

Es de agua el camino,
de mi amada en la tarde:
pies descalzos...ausentes...
avanzan ,
recibiendo esos besos de encaje
que le regala el mar,
en sus espumas blancas.

Mi cuerpo es un imán hacia su cuerpo.
Imán el suyo...
Imanes nuestras almas...
Y en la brisa,
nuestras ansias se funden
en abrazo de fuego.

El mar, nos ha cedido los destellos
que el cielo le dejó.
Y nos abandonamos,
unidos al reposo de la tarde...
en la arena salobre

Autor : Modesto Acosta

Atardecer

Mensaje en una botella - David Villar Cembellín

Mensaje en una botella - David Villar Cembellín

La arena está mojada y me estoy mojando el culo. Las gaviotas trinan o como quiera que se llame ese ruido que hacen las gaviotas. El horizonte está muy lejos, joder qué lejos...

Je, resulta curioso que el horizonte sea horizontal, quizá por eso se llame así. ¿A que nunca te lo había planteado? Si fuera vertical seguramente se llamaría “verticale” o algo así, claro que si fuera vertical el agua se derramaría por los laterales y los peces volarían y las personas nos ahogaríamos y tendríamos que ir a la playa con arneses y ganchos para no caernos.

Ah, qué bonito es filosofar en una playa en compañía de una botella de Pampero. También hubiera sido bonito filosofar en compañía de aquella rubia de cien de pecho, pero no quiso la muy sibarita. Ella se lo pierde. Llamarnos borrachos a nosotros, botella amada...

Pero me da igual. Ahora estamos tú y yo, botella, solos, como hermanos. Antes tú eras el continente y ahora lo soy yo. Yo necesitaba de tu sangre y tú me hiciste una transfusión. Ahora somos uno, sangre con sangre, de continente a continente, viajando juntos mientras la Tierra gira a nuestra alrededor (joder qué manera de girar, por cierto)...

La gente aconseja fijar la mirada en un punto para no marearse, pero el mar no se está quieto y me está jodiendo el invento. Venga olas y más olas, venga espuma y venga burbujas,... No se cansa el cabrón. Bueno, yo tengo mucha paciencia, así que a ver quien se aburre o se desmaya antes...


Son estos pensamientos los únicos que al final vale la pena, pensamientos ebrios. Debería existir una lista en la que solo aparecieran libros escritos bajo los efectos de las más absolutas de las borracheras. Ahí y solo ahí se encuentra la genialidad sin freno y la sinceridad total. Formarían la biblioteca definitiva, la única que valdría la pena leer entera.

Como lo que algún día leerás tú, afortunado receptor de mis lucubraciones excelsas. En cuanto consiga abrir a mi amiga la botella meteré dentro este mensaje y solo te quedará esperar que la marea te lo acerque.

Ups, qué contratiempo fatal. Te lo voy a contar en tiempo real: se me ha roto la botella, futuro iluminado. Ahora mi amiga no es más que un montón de cristalitos rotos sobre la playa aguardando pacientes que mañana un niño los pise haciéndose un feo corte. Ya no podrá viajar mi mensaje por los océanos y tú no podrás leerlo y su contenido metafísico se perderá en el olvido del tiempo como todas las grandes obras...

En fin, todo da igual ahora que el mar me está venciendo. De todas formas tampoco sé cómo me las habría ingeniado para meter en una botella un mensaje que estoy escribiendo sobre la arena...

Cometas y estrellas

Cometas y estrellas

Hay personas Estrellas. Hay personas Cometas. Los Cometas pasan. Apenas son recordados en la fecha que pasan y vuelven. Las Estrellas permanecen.
Hay mucha gente Cometa. Pasan por nuestra vida apenas por instantes, no cautivan a nadie y nadie los cautiva. Gente sin amigos. Que pasan por la vida sin iluminar, sin dar calor, sin marcar presencia. Brillan apenas por instantes en los escenarios de la vida. Y con la misma rapidez que aparecen, desaparecen. Así son muchos reyes y reinas de naciones o de concursos de belleza. Así mismo son hombres y mujeres que se enamoran y se dejan enamorar con la mayor facilidad. Así son personas que viven en una misma familia y pasan por el otro sin hacer presencia... sin existir.

Lo importante es ser Estrella. Hacer sentir nuestra presencia. Ser luz, calor, vida. Los amigos son Estrellas. Los años pueden pasar, surgir distancias, pero quedan sus marcas.
Ser Cometa no es ser amigo. Es ser compañero por unos instantes.

Explotar sentimientos, aprovecharse de las personas y de las situaciones, es hacer creer y hacer dudar al mismo tiempo. La soledad es el resultado de una vida Cometa. Nadie permanece. Todos pasan. Nosotros también pasamos por los otros.

Es necesario crear un mundo de Estrellas. Verlas y sentirlas todos los días. Poder contar con ellas todos los días. Así son los amigos. Estrellas en nuestras vidas. Se puede contar con ellos. Ellos son refugio en los momentos de tensión. Luz en los momentos oscuros. Pan en los momentos de debilidad. Seguridad en los momentos de desánimo.

Al mirar los Cometas, es bueno no sentirnos como ellos. Ni desear el agarrarnos de su estela. Al mirar los Cometas, es bueno sentirse Estrella. Dejar por sentada nuestra existencia, nuestra constante presencia. Haber vivido y construido una historia personal. Es bueno sentir que hemos sido luz para muchos amigos, y que ellos nos han iluminado a su vez. Es bueno sentir que hemos sido calor para muchos corazones y que esos corazones nos arroparon cuando el frío nos castigó. Ser Estrella en este mundo pasajero, en este mundo lleno de personas Cometas, es un desafío. Pero por encima de todo, es una recompensa. Es nacer y haber vivido, y no sólo haber existido, apenas.

* Autor desconocido.

Te digo adiós

Te digo adiós

Te digo adiós y, acaso, te quiero todavía,
no puedo olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste, no sé si te quería,
o tal vez nos quisimos, demasiado, los dos.

Ese cariño nuestro apasionado y loco,
me lo metí en el alma, para quererte a ti.
No sé si te amé mucho, no sé si te amé poco,
pero sé que nunca volveré a amar así.

Te digo adiós y, acaso, con esta despedida
mis mejores sueños mueren dentro de mí.
Pero te digo adiós, para toda la vida
aunque toda la vida siga pensando en ti.

*José Ángel Buesa

La leyenda de los sentimientos

La leyenda de los sentimientos

"Cuenta la leyenda que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres.Cuando el ABURRIMIENTO había bostezado por tercera vez, la LOCURA, como siempre tan loca, les propuso:

-¿jugamos al escondite?

La INTRIGA levanto la cara intrigada, y la CURIOSIDAD sin poder contenerse preguntó:

- ¿al escondite? ¿y cómo es eso?

-Es un juego- explicó la LOCURA - en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y, cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes al que encuentre, ocupará mi lugar para continuar el juego.

El ENTUSIASMO se halló secundado por la EUFORIA. La ALEGRIA dió tantos saltos que terminó por convencer a la DUDA, e incluso a la APATÍA a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar.La VERDAD prefirió no esconderse; ¿para qué? si al final siempre le hallaban, la SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo, lo que le molestaba era que la idea no había sido suya), y la COBARDÍA prefirió no arriesgarse...

- Uno, dos, tres... comenzó a contar la LOCURA.

La primera en esconderse fue la PEREZA, que, como siempre, se dejó caer tras la primera piedra del camino. La FE subió al cielo, y la ENVIDIA se escondió tras la sombra del TRIUNFO, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse; cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: ¿que si un lago cristalino? ¡es ideal para la BELLEZA!; ¿que si la rendija de un árbol? ¡perfecto para la TIMIDEZ!; ¿que si el vuelo de una mariposa? ¡lo mejor para la VOLUPTUOSIDAD!; ¿que si una ráfaga de viento? ¡magnífico para la LIBERTAD! Así que termino por ocultarse en un rayito de sol. El EGOÍSMO, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... eso sí, sólo para él.

La MENTIRA se escondió en el fondo de los oceanos (¡mentira, en realidad se escondió detrás del arcoiris), y la PASIÓN y el DESEO en el centro de los volcanes, el OLVIDO... ¡se me olvidó donde se escondió!... pero no es lo importante.

Cuando la LOCURA contaba 999999 el AMOR aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado, hasta que divisó un rosal y, enternecido, decidió esconderse entre sus flores.

-¡Un millón!- contó la LOCURA y comenzó a buscar.

La primera en aparecer fue la PEREZA, sólo a tres pasos de la piedra. Después escuchó a la FE discutiendo con Dios en el cielo sobre zoología, y a la PASIÓN y al DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes.

En un descuido encontró a la ENVIDIA, y claro, pudo deducir donde estaba el TRIUNFO. Al EGOÍSMO no tuvo ni que buscarlo; él solito salió desesperado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas.

De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la BELLEZA.Y con la DUDA resulto más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún en que lado esconderse.

Así fue encontrando a todos: el TALENTO entre la hierba fresca, la ANGUSTIA en una oscura cueva, la MENTIRA detrás del arcoiris...(¡mentira, ella estaba en el fondo del océano!), y hasta el OLVIDO, al que ya se le había olvidado que estaba jugando al escondite.
Pero solo el AMOR no aparecía por ningún sitio.

La LOCURA buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas y, cuando estaba apunto de darse por vencida, divisó un rosal y las rosas... Y tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó.

Las espinas había herido en los ojos al AMOR y la LOCURA no sabía que hacer para disculparse; lloró, rogó, imploró, pidió perdón, y hasta prometió ser su lazarillo.

Desde entonces , desde que por primera vez se jugó al escondite en la tierra,

EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SIEMPRE, SIEMPRE, LE ACOMPAÑA."

* Autor desconocido.

Toco tu boca

Toco tu boca

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí, para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender, coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca, y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos, el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo de aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

*JULIO CORTAZAR ( Argentina, 1914- 1984 )
Texto tomado de "Rayuela"

Táctica y Estrategia

Táctica y Estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos

no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites

* Mario Benedetti