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˙·٠•●♥ Ediciones Guallavito

Para que no se duerman mis sentidos

Para que no se duerman mis sentidos

Háblame en la hora calma de la media noche
Háblame para que no se duerman mis sentidos, háblame
De lejanas tierras donde el único dios sea el sol
Donde se vive al rumor de las hojas del sicómoro mecidas de brisa y calor.

Cuéntame fracasos, vida, rumbos de pintores locos
Háblame de la calima de las noches
Cuando tu amante de amantes huyó
De Cartago a las puertas de Roma, de la Sevilla mora
De claveles de revolución
De las vueltas que da la tuerca,
De los amores que son prisión.

Va y viene mi alma de esponja
Viene y va si tú me hablas,
Si tú me cuentas cosas

Barquera, monte, montera

Viene y va mi alma viajera
Linda zagala, si me quisieras

Va y viene linda barquera
Si tú me miras de esa manera

Háblame en la hora calma de la media noche
Háblame para que no se duerman mis sentidos, háblame
De Cádiz fenicia, de la Córdoba que abrigaba su mezquita,
De Chagall o de los poetas andaluces del destierro
De porqué claveles para una revolución
De las vueltas que da la tuerca,
De los amores que son prisión.

Va y viene mi alma de esponja
Viene y va si tú me hablas,
Si tú me cuentas cosas

Va y viene mi alma guerrera
Viene y va si tú me hablas,
Si tú endulzas la espera

Barquera, monte, montera

Viene y va mi alma viajera
Linda zagala, si me quisieras

Va y viene linda barquera
Si me sonríes de esa manera

Barquera, monte, montera

Barquera, monte, montera

Letra y Musica: Manolo García

***

Dedicada a "mi niño" con todo el amor del mundo. 1 millón de besos.

El mes Benedetti

El mes Benedetti

"Ojalá que la espera no desgaste mis sueños"

Mario Benedetti

*

Este es el mes de Benedetti, pues ayer 14 de septiembre fue su cumpleaños. Cómo olvidarlo. Cómo olvidarte.

Este mes es un un buen momento para empezar a leer poesía, "Guallavito Club" te invita a pasearte por sus mágicos rincones, piérdete, redescúbrete a ti mismo Wink

Rima XXXIII (Dos rojas lenguas de fuego...)

Rima XXXIII (Dos rojas lenguas de fuego...)

Dos rojas lenguas de fuego
que a un mismo tronco enlazadas
se aproximan, y al besarse
forman una sola llama.

Dos notas que del laúd
a un tiempo la mano arranca,
y en el espacio se encuentran
y armoniosas se abrazan.

Dos olas que vienen juntas
a morir sobre una playa
y que al romper se coronan
con un penacho de plata.

Dos jirones de vapor
que del lago se levantan,
y al juntarse allá en el cielo
forman una nube blanca.

Dos ideas que al par brotan,
dos besos que a un tiempo estallan,
dos ecos que se confunden,
eso son nuestras dos almas.

* Autor : Gustavo Adolfo Bécquer.

Ser un instante

Ser un instante

La certidumbre llega como un deslumbramiento.
Se existe por instantes de luz. O de tiniebla.
Lo demás son las horas, los telones de fondo,
el gris para el contraste. Lo demás es la nada.
*
Es un momento. El cuerpo se deshabita y deja
de ser la transparencia con que se ve a sí mismo.
Se incorpora a las cosas; se hace materia ajena
y podemos sentirlo desde un lugar remoto.
*
Yo recuerdo un instante en que París caía
sobre mí con el peso de una estrella apagada.
Recuerdo aquella lluvia total. París es triste.
Todo lo bello es triste mientras exista el tiempo.
*
Vivir es detenerse con el pie levantado,
es perder un peldaño, es ganar un segundo.
Cuando se mira un río pasar, no se ve el agua.
Vivir es ver el agua; detener su relieve.
*
Mi vagar se acodaba sobre el pretil de hierro
del Pont des Arts. De súbito, centelleó la vida.
Sobre el Sena llovía y el agua, acribillada,
se hizo piedra, ceniza de endurecida lava.
*
Nada altera su orden. Es tan sólo un latido
del ser que, por sorpresa, llega a ser perceptible.
Y se siente por dentro lo compacto del hierro,
y somos la mirada misma que nos traspasa.
*
La lucidez elige momentos imprevistos.
Como cuando en la sala de proyección, un fallo
interrumpe la acción, deja una foto fija.
Al pronto el ritmo sigue. Y sigue el hundimiento.
*
La pesada silueta de Louvre no se cuadraba
en el espacio. Estaba instalada en alguna
parte de mí, era un trozo de esa total conciencia
que hendía con su rayo la certeza absoluta.
*
Ser un instante. Verse inmerso entre otras cosas
que son. Después no hay nada. Después el universo
prosigue en el vacío su muerte giratoria.
Pero por un momento se detiene, viviendo.
*
Recuerdo que llovía sobre París. Los árboles
también eran eternos a la orilla. Al segundo,
las aguas reanudaron su curso y yo, de nuevo,
las miraba sin verlas, perderse bajo el puente.
*
Rafael Guillén

Escultor

Escultor

En mis manos tu barro, te moldeo
con ternura. Mi soplo y mi caricia
dieron ser a la curva que te inicia.
Si carne te pensé, viento te veo.

Vaciada ya tu forma, me recreo,
te atesoro. No culpes mi codicia.
Alta puse la mira: tu primicia
esculpida a cincel en mi deseo.

Yo, escultor, sólo pido por mi arte
el contemplar mi obra: contemplarte.
Pero tú ya eres tú, aunque eras mía,

y si una vez te arredra mi egoísmo,
puedes irte si quieres. Me es lo mismo.
Te crearé, de nuevo, cualquier día.

*Autor : Rafael Guillén

Comell@ en "El Recreo"

Comell@ en "El Recreo"

Desde mediados de agosto, Comella forma parte de "El recreo"

http://www.elrecreo.com

Esta página web pretende ser un lugar de encuentro entre lectores y amantes de la literatura, donde se pueda disfrutar de multitud de textos literarios, cuentos, artículos de opinión, poesías e infinidad de recomendaciones.

Para leer a Comella en "El recreo" entrar en -principal- y hacer "click" en la palabra "Autores". También podréis leer alguna de sus recomendaciones en : "Recomienda un libro"

Estados de ánimo

Estados de ánimo

A veces me siento
como un aguila en el aire
(de una canción de Pablo Milanés)
Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas
unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano
a veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas
pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires
te mires al mirarme.

* Autor : Mario Benedetti

Bajo tu clara sombra

Bajo tu clara sombra

Un cuerpo, un cuerpo solo, un sólo cuerpo
un cuerpo como día derramado
y noche devorada;
la luz de unos cabellos
que no apaciguan nunca
la sombra de mi tacto;
una garganta, un vientre que amanece
como el mar que se enciende
cuando toca la frente de la aurora;
unos tobillos, puentes del verano;
unos muslos nocturnos que se hunden
en la música verde de la tarde;
un pecho que se alza
y arrasa las espumas;
un cuello, sólo un cuello,
unas manos tan sólo,
unas palabras lentas que descienden
como arena caída en otra arena....

Esto que se me escapa,
agua y delicia obscura,
mar naciendo o muriendo;
estos labios y dientes,
estos ojos hambrientos,
me desnudan de mí
y su furiosa gracia me levanta
hasta los quietos cielos
donde vibra el instante;
la cima de los besos,
la plenitud del mundo y de sus formas.

* Autor : Octavio Paz

 

Rima IX (Besa el aura...)

Rima IX (Besa el aura...)

Besa el aura que gime blandamente
las leves ondas que jugando riza;
el sol besa a la nube en occidente
y de púrpura y oro la matiza;
la llama en derredor del tronco ardiente
por besar a otra llama se desliza;
y hasta el sauce, inclinándose a su peso,
al río que le besa, vuelve un beso.

* Autor : Gustavo Adolfo Bécquer

¡Todo era amor... amor!

¡Todo era amor... amor!

¡Todo era amor... amor!
No había nada más que amor.
En todas partes se encontraba amor.
No se podía hablar más que de amor.
Amor pasado por agua, a la vainilla,
amor al portador, amor a plazos.
Amor analizable, analizado.
Amor ultramarino.
Amor ecuestre.
Amor de cartón piedra, amor con leche...
lleno de prevenciones, de preventivos;
lleno de cortocircuitos, de cortapisas.
Amor con una gran M, con una M mayúscula,
chorreado de merengue,
cubierto de flores blancas...
Amor espermatozoico, esperantista.
Amor desinfectado, amor untuoso...
Amor con sus accesorios, con sus repuestos;
con sus faltas de puntualidad, de ortografía;
con sus interrupciones cardíacas y telefónicas.
Amor que incendia el corazón de los orangutanes,
de los bomberos.
Amor que exalta el canto de las ranas bajo las ramas,
que arranca los botones de los botines,
que se alimenta de encelo y de ensalada.
Amor impostergable y amor impuesto.
Amor incandescente y amor incauto.
Amor inderformable. Amor desnudo.
Amor amor que es, simplemente, amor.
Amor y amor... ¡y nada más que amor!


*Autor : Oliverio Girondo

Golden retriever

Golden retriever

Unos amigos míos se dedican a la cría de "Goldens Retrievers" y acaban de tener una camada de 19 perritos. Os pego su anuncio y su teléfono de contacto por si alguno de vosotros estáis faltos de lametazos y cariño. Un abrazo.

***

GOLDEN RETRIEVER

Excelentes CACHORROS de las mejores líneas europeas para exposición ó compañía.
Desparasitados, vacunados y con microchip.
Magnífico Pedigree de campeones.

Tfns: 93-7927407 - 660-347658 - 686-857792

Preguntar por Antonio.

Las seis cuerdas

Las seis cuerdas

La guitarra,
hace llorar a los sueños.
El sollozo de las almas
perdidas,
se escapa por su boca
redonda.

Y como la tarántula
teje una gran estrella
para cazar suspiros,
que flotan en su negro
aljibe de madera.

* Autor : Federico García Lorca

Voy a olvidarte - Armando Alexandre

Voy a olvidarte - Armando Alexandre

Voy a olvidarte. Te olvido ;
simplemente ya no me acuerdo de ti
ni oigo la cadencia de tu dulce voz
que sostenida como una melodía
acariciaban mis oídos.
Ya se me fue el sabor
del último beso que me diste,
no recuerdo el color de tus ojos
ni veo la nitidez de tu mirada
y por supuesto he borrado de mi cerebro :
tu nombre
tu cara
tu cuerpo
y también todos los recuerdos.

¡Mierda! no me acordaba de mi corazón,
ese traidor que ha grabado
con sangre y a fuego:
tu voz
tus ojos
tu mirada
tu cara
tu cuerpo
y también todos los recuerdos.

Contra él no lucho.
¡Estoy perdido!...Me rindo

* Autor : Armando Alexandre

Deseo

Deseo

Sólo tu corazón caliente,
Y nada más.

Mi paraíso, un campo
Sin ruiseñor
Ni liras,
Con un río discreto
Y una fuentecilla.

Sin la espuela del viento
Sobre la fronda,
Ni la estrella que quiere
Ser hoja.

Una enorme luz
Que fuera
Luciérnaga
De otra,
En un campo de
Miradas rotas.

Un reposo claro
Y allí nuestros besos,
Lunares sonoros
Del eco,
Se abrirían muy lejos.

Y tu corazón caliente,
Nada más.

* Federico García Lorca

Con amor de Comella para su guallavito Okapit.

Duele el querer sin ti

Duele el querer sin ti

El pasado día 5 me dejó mi muñequita.
La mejor persona que he conocido nunca.
El corazón más puro,
mi segunda madre.
Mi guía, mi confidente, mi soporte, mi consuelo,
mi risa, mi canción de cuna, mi mirada más tierna,
mi beso más cálido...
Se ha fundido su vida en un suspiro, dejando en mi una gran tristeza... Un indescriptible vacío y dolor.
Se ha ido para siempre. Ya nunca más oiré su voz, nunca más me abrirá la puerta...
No me podré apoyar en sus sabios consejos, en su abrazo... En sus caricias.
Me ha dejado de repente, se apagó su luz y no pudimos hacer nada.
Una parte de mi se ha muerto.
Nunca me había dolido tanto el dolor.
Ojalá con el tiempo pueda pegar todos los trocitos de mi corazón y consiga recordarte sin llorar.
Gracias por ser tan importante para mi y hacerme sentir que era tu debilidad más grande.
Siempre estarás en mi vida. T'estimo.

A mi abuela Mercè Albert Sallés de Vilà, quien nos dejó el pasado 5 de agosto de 2004.
Te quieren mucho : Vanessa, Christian, Emi, Andrés, Papitu, y Montse.

Pensamientos descalzos

Pensamientos descalzos

"Yo creo que en todo el cuerpo habitan pensamientos, aunque no todos vayan a la cabeza y se vistan de palabras. Yo sé que por el cuerpo andan pensamientos descalzos. Cuando los ojos parecen estar ausentes porque su mirada está perdida y porque la inteligencia se ha retirado de ellos por unos instantes y los ha dejado vacíos, y mientras los pensamientos de la cabeza deliberan a puerta cerrada, los pensamientos descalzos suben por el cuerpo y se instalan en los ojos. Desde allí buscan un objeto para clavarle la mirada y parecen víboras que hipnotizan pájaros"

* Autor : Felisberto Hernández

Fotografía : Pintura de Renè Magritte

Refrescos de fresa - David Villar Cembellín

Refrescos de fresa - David Villar Cembellín

Hace calor aquí dentro, mucho calor...

Seguro que arriba estarán más fresquitos, con su aire acondicionado, bebiendo dulces refrescos de fresa, sin saber que aquí abajo, en este puto maletero, yo sudo como si estuviera en el mismísimo infierno. No lo saben o no les importa, lo que para el caso es lo mismo. Yo creo que de tanto beber esos deliciosos refrescos con hielo su corazón se ha contagiado de la misma frialdad.

Bah, pero me da igual... Pronto estaré en un lugar mejor, tomando los mismos refrescos de fresa que ellos beben ahora y hartándome de comer hasta que me duela la tripa. Nunca más pasaré calor, ni frío, ni hambre, ni sed, y como sé que eso será muy pronto no me importa seguir sudando un poco más.

Pero aún así qué calor hace aquí...

¡No, no pienses en eso! Piensa en otras cosas, cosas agradables... Recuerda, por ejemplo, cuando eras solo un niño y te escaqueabas de leer los libros sagrados para irte a jugar al balón con tus amigos. Recuerda cómo conseguías siempre burlar a algún mercader para sisarle alguna jugosa manzana con la que cenar. Recuerda las suaves noches en los tejados durmiendo bajo una sábana de estrellas. ¡Qué fresquito se estaba!

No como aquí...

Por cierto, ¿cuánto tiempo llevaré aquí? ¿Doce horas? ¿Veinte quizá? Igual llevo varios días y no me he dado cuenta. Resulta difícil calcular el tiempo entre tinieblas. A oscuras da la impresión de que el tiempo se detiene arrastrándonos a nosotros también. Si alguna vez has pasado horas y horas leyendo los libros sagrados sabrás a lo que me refiero.
Lo cierto es que no sé cuánto llevo pero sí se que tengo mucha hambre y mucha sed. Las manzanas y el agua que traje para el viaje hace ya muchas horas que desaparecieron y lo único que queda de ellos es un intenso olor al fondo del maletero. Me aguanté lo que pude, lo prometo, pero el autobús no se detuvo y no me quedó más remedio. De todas formas el olor no es ni la mitad de insoportable que el calor.

Este infame calor...

Hace rato que la lengua se me pega al paladar, como si ambas fueran de cartón. Lo que daría yo por un trago de agua fresca, o mejor, uno de esos refrescos de fresa de ahí arriba.
Recuerdo como si fuera ayer la primera vez que vi uno de ellos. En la puerta de la mezquita de mi pueblo un chico rubio, que debía ser mayor que yo porque me sacaba la cabeza, se lo estaba bebiendo mientras observaba interesado un mendigo cojo de los que hay mil en mi ciudad. El mendigo le pedía algún dinar y él ponía cara de no entenderle mientras goloseaba lentamente el rosáceo líquido. ¡Qué cara de placer ponía cuando lo dejaba reposar en su paladar! Yo nunca había visto a nadie tomarse algo con tanta satisfacción. Me acerqué hasta donde estaba muerto de curiosidad.

- ¿A qué sabe eso? -le pregunté señalando el vaso con el dedo-.

- A fresa -me respondió el chico rubio-, es un refresco de fresa.

- ¿Me das?

- No.

Y aunque no me dio yo no me enfadé ni nada porque sé que si hubiera sido yo el propietario de ese refresco de fresa tampoco le hubiera dado a nadie y lo querría solo para mí. Por eso dejé mi ciudad, para trabajar y ganar dinero y comprar refrescos de fresa como el que se bebía aquel chico rubio, como los que se estarán bebiendo ahora las personas de arriba. Igual cuando me baje del autobús me bebo cien de una vez. Con la sed que tengo apuesto a que podría hacerlo.

Y es que ahora mismo daría años de vida por un refresco de fresa...

Como el refresco de fresa que mi hermano mayor se bebía en la foto que nos mandó el año pasado. Jo, que envidia. Me sé la foto de memoria de tanto mirarla. Aparecía mi hermano, de pié con otros dos amigos sobre una carretera, bebiéndose cada uno un delicioso refresco de fresa. Todos con camisetas nuevas y caras de satisfacción. La vida que se deben estar pegando fuera de África, pensé cuando la vi.

Por eso hice lo que hice. En mi pueblo había poco futuro y demasiada hambre. Tú en mi lugar hubieras hecho lo mismo. Colarse de polizón en un barco mercante con destino a Europa fue bastante sencillo. Además, en la bodega había todo tipo de frutas y podías soportar el calor bastante bien. Aquello sí que fue un viaje y no lo de este puto maletero. Salir del barco sin que nadie me viese y esconderme en este autobús, en cambio, fue más complicado. Apenas tuve tiempo de llevarme un par de manzanas y llenar en un lavabo un botellín de agua que encontré una papelera. No tuve tiempo ni para comprar un refresco de fresa, pero ya llegará la ocasión.

De momento, me consuela saber que voy a un sitio donde hay dinero para todos y las mujeres van medio desnudas y nadie tiene hambre y todos beben refrescos de fresa. Ese mundo de los de arriba que pronto será mi mundo. Dentro de poco también andaré entre ellos como uno más y ganaré mucho dinero y me compraré ropa bonita y ellos me mirarán con respeto y no sabrán que para llegar a su mundo tuve que esconderme en el maletero de un autobús. Será mi secreto.
Aunque ya no puedo aguantar más este calor. Incluso me mareo un poco...

¡Ey! A lo mejor alguno de los de arriba ha metido una botella de agua en su equipaje. Estará caliente como meados pero será mejor que nada.

A ver, ropa, ropa y más ropa. ¡Dios mío! ¿Cuánta ropa necesita esta gente? ¿Una para cada día? A ver en ésta. Más ropa. ¿Y en ésta? Más ropa. Y en ésta también, y en la siguiente, y en la siguiente... ¡Mierda! Ésta no puedo ni abrirla porque a alguno de los de arriba se le ocurrió que sería buena idea proteger su ropa con un candado. Hay que ser imbécil.

Nada, no he encontrado nada. Y mi sed cada vez es mayor. Nunca había tenido tanta sed que me doliera la garganta. Es insufrible. Daría media vida por un refresco de fresa, os lo juro.

Y hurgar entre las maletas ha terminado de agotarme. En mi vida me he sentido más débil. Los ojos se me cierran y no me quedan fuerzas ni para hablar. Creo que echaré una cabezadita sobre esta maraña de ropa que he dejado desperdigada. Seguro que cuando despierte ya habré llegado a ese mundo donde la gente no pasa hambre ni sed ni calores en el maletero. Ese mundo donde todos tenemos trabajo y dinero y camisetas nuevas.

Ese mundo donde todo, todo el mundo bebe refrescos de fresa...

* Autor : David Villar Cembellín

Ya tenemos ventilador

Ya tenemos ventilador

He comprado un ventilador de oferta. Para que no paséis calor y nunca os podáis quejar de que no os cuido. Así no habrá excusa posible para no visitar la página y disfrutar de la lectura. Y es que lo que yo quiero es que estéis como en vuestra propia casa. Fresquitos y a gustito ;) Eso sí, no me ensuciéis el sofá ¿eh? :P Quien quiera unas olivitas para picar que levante la mano :))

Besines.

Comella Firmet.

Triste fin

Triste fin

-¡Triste fin el mío! -Exclamaba apesadumbrado un lápiz, tan pequeño era, que apenas podía sujetársele entre los dedos-. Terminar mis restos de grafito a manos de éste iluso que quiere escribir un cuen...

* Autor : Alfonso Pedraza / Grupo editorial Ficticia.com (México)

Blancanieves 3000

Blancanieves 3000

Desenmarañó cuidadosamente su pelo con púas invadidas por cabellos grises. Miró al resquebrajado espejo, lanzó la sempiterna pregunta y, nuevamente, no obtuvo respuesta. Hacía mucho tiempo que había enmudecido. Blancanieves no toleró envejecer.

* Autor : David Villar Cembellín (Bilbao)