Ayer inauguramos la temporada de senderismo, partimos hacia la Ribeira Sacra Lucense, otra forma de celebrar San Froilan. La ruta elegida fue la que une Pacio en el concello de Paradela y Loio. Por las orillas del rió comenzamos un paseo de 15 km.
El bosque estaba hermoso, lleno de verdes y dorados, pero lo mejor, fue el encuentro con las castañas. Castiñeiros, jóvenes se atrevían con centenarios y las manos no alcanzaban para guardar ese tesoro. La voz de uno de los mejores cuenteros del país se coló para regalarme una historia. “Cuidache dos ourizos” me dijo. No fuera a ser cosa que me pasara lo que le pasó a Antón de Aviles, que se quedó durmiendo la siesta debajo de un castaño y un erizo cargado de frutos maduros le dio un golpe en el ojo derecho y se lo dejó ciego.

El pobre hombre marchó para Coruña para comprar un ojo de vidrio, ya que no quería permanecer incompleto. En la tienda, llamo su atención uno de un raro color morado: L21 Vinca per Vinca. El óptico explicó que era el encargo de un coronel que murió en glorioso servicio y que su viuda consideró gasto superfluo el ojo nuevo para un muerto. Antón pensó que era el ojo más bonito que podía tener y se lo llevo. Quedó tan guapo con él que rápidamente notó el éxito en las mujeres, al poco tiempo estaba felizmente casado y esperando un hijo. Cada noche se quitaba el ojo para dormir y lo colocaba en el hueco del ombligo de su mujer, para que el niño heredara sus ojos, y así fue.
Tan hermoso era el efecto del raro color, que decenas de mujeres antojadizas de un heredero de ojos tan bonitos, comenzaron a pagar y a dar origen a la fortuna familiar, para dormir una noche en casa de los Aviles con el prodigioso ojo en la barriga.
A la mañana se les daba de desayunar un tazón de leche tibia con pan de maíz y el prodigio se cumplía ,los niños nacían con ojos color vinca per vinca.
* Autora : Soledad Felloza





TRATO O TRUCO
¿A veces no te preguntas si es la muerte
Dedicado a Bolo, Rosario, Shadowfax y Arghen
La costumbre de ahuecar y tallar una calabaza para convertirla en un farol llamado Jack-o-lantern tiene su origen en el folklore irlandés del siglo XVIII. Según se cuenta, Jack era un notorio bebedor, jugador y holgazán que pasaba sus días tumbado bajo un roble. En una ocasión, se le apareció Satanás con intenciones de llevarlo al infierno. Jack lo desafió a trepar al roble y, cuando el diablo estuvo en la copa del árbol, talló una cruz en el tronco para impedirle descender. Entonces Jack hizo un trato con el diablo: le permitiría bajar si nunca más volvía a tentarlo con el juego o la bebida.
En casi todos los pueblos de Andalucía existe una leyenda: la leyenda de la fantasma, sí, la fantasma, porque al igual que La Ángela de la ciudad de Méjico, el término es femenino.
Yo la conozco sin conocerla, 

Triunfan en tu cuerpo todos los pecados.
Esa torre existe, y el agujero también. Tengo que regresar a la ciudad donde la encontré de niña. Era la torre de una iglesia. No la habrán derrumbado.
Mi cama está deshecha: sábanas en el suelo
Los dos fantasmas, uno azul y otro blanco, se encontraron frente a la caverna consabida. Se saludaron en silencio y avanzaron un buen trecho, sin pisarse las sábanas, cada uno sumido en sus cavilaciones. Era una noche neblinosa, no se distinguían árboles y muros, pero allá arriba, muy arriba estaba la luna.
Si la muerte pisa mi huerto