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˙·٠•●♥ Ediciones Guallavito

Yo la que te quiere

Yo la que te quiere

" Yo soy tu indómita gacela,
el trueno que rompe la luz sobre tu pecho
Yo soy el viento desatado en la montaña
y el fulgor concentrado del fuego del ocote.
Yo caliento tus noches,
encendiendo volcanes en mis manos,
mojándote los ojos con el humo de mis cráteres.
Yo he llegado hasta vos vestida de lluvia y de recuerdo,
riendo la risa inmutable de los años.
Yo soy el inexplorado camino,
la claridad que rompe la tiniebla.
Yo pongo estrellas entre tu piel y la mía
y te recorro entero,
sendero tras sendero,
descalzando mi amor,
desnudando mi miedo.
Yo soy un nombre que canta y te enamora
desde el otro lado de la luna,
soy la prolongación de tu sonrisa y tu cuerpo.
Yo soy algo que crece,
algo que ríe y llora.
Yo,
la que te quiere. "

* Autora : Gioconda Belli

Burbujas de amor (fragmento)

Burbujas de amor (fragmento)

(...) Quisiera ser un pez
para tocar mi nariz
en tu pecera
y hacer burbujas de amor
por donde quiera
... pasar la noche en vela
mojado en ti.

Un pez
para bordar de corales tu cintura
y hacer siluetas de amor
bajo la luna
... saciar esta locura
mojado en ti.

(...)

* Autor : Juan Luis Guerra
(Inspiración: Rayuela de Julio Cortázar)

Medio año de Guallavito

Medio año de Guallavito

Pláceme anunciar que ayer "Guallavito Club" cumplió medio añito.
Muchísimas gracias por todas vuestras colaboraciones, comentarios y simpáticos mensajes. Aunque parezca un tópico, es cierto: Sin vosotros esto no sería lo mismo. Un besazo, os deseo una feliz semana ;)

Comell@

El baile - "Premio de los usuarios"

El baile - "Premio de los usuarios"

Ha sido ella, estoy seguro. Está enfadada por lo de ayer y quiere hacerme sufrir.

Sabía que no debía haberlo hecho, que no le iba a gustar, pero creo sinceramente que no es para tanto, aunque Belinda ha sido siempre muy celosa.

Recuerdo aquella vez, en la fiesta de su cincuenta aniversario, cuando nos sorprendió a Luisa y a mí solos en la cocina hablando (juro que estábamos hablando, de verdad) lo mal que le sentó. Tres o cuatro días estuvo sin dirigirme la palabra.

O cuando salimos a cenar con los Enriquez y la señora no paraba de mirar y sonreírme. De vuelta a casa me montó un numerito acusándome de haber pasado toda la noche coqueteando con aquella mujer.

Pero no tiene razón y nunca la ha tenido. Siempre la he sido fiel aunque ocasiones para engañarla no me han faltado, no, porque, aunque me esté mal el decirlo, he sido y sigo siendo atractivo a pesar de mis años; y en honor a la verdad hay que decir que Belinda ha contribuido mucho a ello. Fue mi mujer la que me enseñó a vestir con elegancia, la que cuidó de mi figura poniéndome a dieta cuando algún kilito de más aparecía en mi abdomen y la que me tiñó el pelo cuando asomaron en mis sienes las primeras canas. Resulta curioso como, a pesar de sentir unos celos casi enfermizos, deseaba que su marido causara admiración.

Pero soy hombre de palabra y el día de nuestra boda le juré fidelidad; además, la he querido con locura desde el mismo instante en que nos conocimos.

Lo de ayer fue algo inexplicable. No sé aún como pudo ocurrir. Sin duda fue el licor de manzana que elabora la señora Paula y que llevó a la fiesta para que lo probásemos. Yo no estoy acostumbrado a beber y ella se empeñaba en llenarme la copa casi antes de haberla terminado. Por lo menos bebí cinco.

Si, eso debió ser. De otro modo jamás me habría atrevido a seguirla cuando, nada más apurar mi tercera copa, me tomo de las manos y ordenó:

- Y ahora, señor González, va usted a sacarme a bailar.

Nada pude hacer. Cuando quise darme cuenta estaba en medio de la pista abrazado a Paula, a la señora Paula quiero decir, bailando un pasodoble. Aunque nadie lo crea puedo decir muy alto que jamás, jamás, jamás, desde el día en que nos conocimos, había bailado con otra mujer que no fuera Belinda. Y eso que desde que asisto a estos guateques dominicales para jubilados que organizan en la Parroquia, y va ya para cinco meses, hubiera podido hacerlo con varias.

Pero lo peor del baile de anoche y lo que, sin duda alguna, más habrá irritado a Belinda, es que en aquel momento no me sentía en absoluto culpable. Muy al contrario, me sentía muy bien, feliz y relajado, sin acordarme en esos momentos de ella. Y, probablemente hubiese bailado algunas piezas más pero, un comentario de mi pareja cuando volvíamos a nuestra mesa, hizo que Belinda regresara a mi pensamiento:

- Baila usted muy bien, señor González, bastante mejor que mi difunto esposo ¿Era su esposa buena bailarina? –preguntó.

Fue entonces cuando caí en la cuenta de lo que había hecho. Debió cambiar la expresión de mi rostro porque la señora Paula volvió a rellenar mi copa y preguntó:

- ¿Quiere usted hablarme de ella o prefiere que charlemos de otra cosa?

Desde que murió Belinda hace casi año y medio había rehuido el tema. Pensé que quizás era el momento de hablar de ello así que, durante largo rato, conté a la Señora Paula buena parte de mi vida.

Le relaté cómo, después del servicio militar, dejé el pueblo y marché a la ciudad en busca de empleo y cómo encontré trabajo en una fábrica de calzado. Fue allí donde conocí a Belinda. Era una mujer menuda, de cara redonda y melena castaña, con unos grandes ojos negros y una sonrisa angelical, que, como yo, cortaba suelas de goma para hacer zapatos. La dulce expresión de su rostro me cautivó e hizo que, superando por unos instantes mi natural timidez, me atreviese a pedirle, tan solo tres meses después de habernos conocido, que saliera conmigo. Conté también como nos habíamos casado y como ella había dejado el trabajo para dedicarse al hogar, la manera en que fui ascendiendo y el traslado de la empresa a esta ciudad en la que acabamos afincándonos, los enormes deseos que teníamos de ser padres y la desilusión primero y resignación después que sentíamos por esos hijos que nunca llegaban... Expliqué lo unidos que habíamos estado siempre y lo solo y desamparado que me había dejado su muerte.

Las lágrimas que corrían por mi rostro no me dejaban continuar. Me despedí de la señora Paula agradeciéndole su compañía y regresé a casa. No tenía hambre y me sentía terriblemente deprimido así que decidí acostarme. Como he hecho cada noche desde bien pequeño, coloqué cuidadosamente mi ropa sobre una silla y, debajo, mis zapatos, en los que introduje los calcetines. Solo Belinda conocía lo maniático que soy para esto; solo ella sabía que era incapaz de meterme en la cama si mi ropa y mis zapatos estaban descolocados. Por eso, cuando esta mañana he despertado y he visto la silla caída y los calcetines fuera de los zapatos, he sabido que había sido ella, que está enfadada por lo de anoche y quiere hacerme sufrir.

* Autor : José Luis Yuste Andrinal

El Guallavito Verde

El Guallavito Verde

Este es el GUALLAVITO del jardín Botánico de Puerto de la Cruz, un árbol procedente de Brasil y cuya foto ha sido gentileza de mi amigo Miguel Ángel Lordán, quien ha estado de vacaciones en Tenerife este mes de diciembre ;)

¡Muchas gracias por tu bonito detalle!

A un minuto de tí

A un minuto de tí

"Antes de tres lunas volveré por ti,
antes que me eches de menos".
Dejaste vías muertas tendidas al pasar,
nunca te he esperado tanto.
A un minuto de ti, voy detrás de ti.
A un minuto de ti, te seguiré.
El viento se ha calzado sus guantes de piel,
se entretiene con mi pelo.
Bebo el agua que viene conmigo, estoy
estancado en tu reflejo.
Solamente de ti, gota a gota,
solamente de ti, veneno y sed.
Llegaré solo hasta el umbral.
¡Qué puedo perder!
Me atreveré, cuento un paso más.
No soy como tú.
A un minuto de ti, voy detrás de ti.
A un minuto de ti, te seguiré.
Voy a arder, braceo en espiral,
me vuelvo a repetir.
Saltaré, planeo en derredor
no soy como tú.

* Autor : Mikel Erentxun

Escucha esta canción ahora y con un sólo click

Pamplinas

Pamplinas

" De lona y níquel, peces de las nubes,
bajan al mar periódicos y cartas.
(Los carteros no creen en las sirenas
ni en el vals de las olas, sí en la muerte.
Y aún hay calvas marchitas a la luna
y llorosos cabellos en los libros.
Un polisón de nieve, blanqueando
las sombras, se suicida en los jardines.
¿Qué será de mi alma, que hace tiempo
bate el récord continuo de la ausencia?
¿Qué de mi corazón, que ya ni brinca,
picado ante el azar y el accidente?
Exploradme los ojos, y, perdidos,
os herirán las ansias de los náufragos,
la balumba de nortes ya difuntos,
el solo bamboleo de los mares.
Cascos de chispa y pólvora, jinetes
sin alma y sin montura entre los trigos;
basílicas de escombros, levantadas
trombas de fuego, sangre, cal, ceniza.
Pero también, un sol en cada brazo,
el alba aviadora, pez de oro,
sobre la frente un número, una letra,
y en el pico una carta azul, sin sello.
Nuncio -la voz, eléctrica, y la cola-
del aceleramiento de los astros,
del confín del amor, del estampido
de la rosa mecánica del mundo.
Sabed de mí, que dije por teléfono
mi madrigal dinámico a los hombres:
¿Quién eres tú, de acero, estaño y plomo?
-Un relámpago más, la nueva vida. "

* Autor : Rafael Alberti

Cuando la luna es de melón

Cuando la luna es de melón

" Cuando la luna es de melón una tajada en la ventana y en redor es la calina cerrada la puerta y la casa encantada por las azules ramas de glicinas y en la fuente de arcilla hay agua fría y la nieve del paño y arde una bujía de cera tal que en la niñez, mariposas zumban la calma, que no oye mi palabra, retumba
entonces de lo negro de rincones rembrandtianos algo se ovilla de pronto y se esconde allí a mano, pero no me estremezco, ni me asusto siquiera... la soledad en sus redes me hizo prisionera el gato negro el alma me mira, como ojos centenarios y en el espejo mi doble es tal vez mi contrario.
Voy a dormir dulcemente, buenas noches, noche. "

* Autora : Ana Akhmatova

El viaducto de Millau ... "La proeza del arte"

El viaducto de Millau ... "La proeza del arte"

"...Mi aire se acaba como agua en el desierto,
mi vida se acorta pues no te llevo dentro.
Mi esperanza de vivir eres tú, y no estoy allí..."

Mario Benedetti

Rutina - Gonzalo López Cerrolaza

Rutina - Gonzalo López Cerrolaza

Me senté, le pedí una coca-cola y me la sirvió en vaso de tubo, con dos hielos y una rodaja de limón. Encendí un cigarrillo y comencé a beber. Ella, la camarera, dijo que tenía que cerrar y echó a todo el mundo del bar, excepto a mí. Hizo que no me levantase del taburete con una suave caricia de sus dedos en mi brazo y una mirada llena de ternura y misterio.

Apagó la música, cerró la puerta del bar después de bajar la persiana de metal. Se volvió hacia mí, caminó lentamente, dejándome apreciar su bello cuerpo a cada paso que daba. Me quitó el cigarro de entre los dedos, le dio una calada, soltó el humo hacia arriba demostrando seguridad en sí misma y lo apagó en un cenicero. Agarró mis manos y me llevó hacia ella haciendo que me levantase. Rodeó mi cintura con sus brazos y me besó sin apartar su mirada de mis ojos. Entonces dio un paso atrás, desató su delantal, desabrochó su falda y dejó que cayese por sus preciosas piernas hasta el suelo. ¿Para qué contaros lo que ya sabéis que pasó después?... Más besos, caricias, sudor… miel.

Luego fumamos un cigarro y le pregunté su nombre. Levantó sus cejas con una sonrisa pícara y se puso en pie, se vistió, me dio mi ropa. “Debemos irnos ya”. Subió la persiana, salimos del bar, volvió a cerrar la persiana. Acarició mi mejilla con una mano, rozó mis labios con los dedos de la otra y llamó un taxi. Fui los días siguientes a ese bar a ver si estaba allí. Me pedía una coca-cola y encendía un cigarrillo sentado siempre en el mismo taburete. Pero no era ella la camarera que me atendía, no refrescaba igual la coca-cola ni tampoco mi tabaco olía del mismo modo.

Pasó el tiempo y cambié de ciudad por motivos de trabajo. Un día cualquiera entré en un bar, pedí una coca-cola a una camarera que estaba de espaldas. “Tengo que cerrar ya”, dijo, y echó a la gente que allí estaba, a todos excepto a mí. Hizo que no me levantase del taburete con una suave caricia de sus dedos en mi brazo y una mirada llena de ternura, misterio y pasado.

Todavía hoy sigo yendo a bares a sentarme en un taburete, beber una coca-cola y fumar un cigarro. Sin embargo, nunca más he vuelto a verla. Supongo que los buenos momentos no suelen repetirse más de dos veces en esta vida para no caer en la rutina.

* Autor : Gonzalo López Cerrolaza
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La Navidad no se instalará en Ediciones Guallavito

La Navidad no se instalará en Ediciones Guallavito

A pesar de que esta será mi primera blog-navidad, he decidido no subir ningún "especial" (como lo hice en Halloween), tampoco habrá árbol en la página... En su lugar he plantado un cactus (decorado, eso sí), pues para mi este año será muy difícil celebrar con alegría estas fiestas sin el amor y la compañía de mi abuela Mercè, a quien hecho muchísimo de menos y con quien compartía estas fechas. Este será mi primer año sin ella, tendré que esforzarme un poquito para que la tristeza no me invada por completo. Un beso y feliz semana.

Fragmento de "Tiempos Lluviosos"

Fragmento de "Tiempos Lluviosos"

“... y trataré de exprimir algunas gotas de dulzura de mi temor y mi tristeza. Después escucharé el viento y la lluvia. Lucharé contra los latidos de mi corazón, desearé la muerte, temeré la muerte, imploraré a Dios. Hasta que pase todo, hasta que la desesperación se fatigue, hasta que consiga algo parecido al sueño y al consuelo. Así era entonces, así seguirá siendo hasta que llegue el fin. Una y otra vez tendré que pagar con estos días mi vida hermosa y amada. Una y otra vez volverán estos días y noches, el miedo, el hastío, la desesperación... y aún así viviré, y aún así amaré la vida”.

* Autor: Herman Hesse

Los días de la sombra (fragmento)

Los días de la sombra (fragmento)

" El tiempo no tiene una si no muchas ruedas. Una rueda para las criaturas de corazón lento, y otra para las de corazón apresurado. Ruedas para las criaturas que envejecen lentamente, ruedas para las que se hacen viejas con el día. Digo esto porque habrá quienes quieran saber cuánto tiempo transcurrió desde que los husihuilkes regresaron a Los Confines, después de la guerra contra los sideresios, hasta el día en que Kuy-Kuyen se irritó por la torpeza con que Wilkilén desgranaba el maíz. Si me preguntan esto deberé responder que los hombres contaron cinco cosechas, el tiempo de ver crecer a un niño. Pero deberé agregar que las luciérnagas contaron cientos y cientos de generaciones muertas, un tiempo perdido en sus memorias. Y que para la montaña trascurrió apenas un instante. "

* Autora : Liliana Bodoc

La lata de sardinas - Jesús Valle

La lata de sardinas - Jesús Valle

Llegó a casa empolvado de cansancio; abatido por la crudeza de los silencios, de las ausencias. Era la hora de comer y apenas tenía hambre. Abrió la nevera. Tan sólo un puré de zanahorias y una lasaña agónica. Se decidió por una lata de sardinas en escabeche. Tiró de la anilla mientras intentó no pensar en nada.
Apenas notó el dolor. Fue más estúpido el sentimiento de fragilidad que le sobrevino perverso sobre su ánimo. Su dedo meñique pendía sanguinolento de un hilo muscular. La sangre se esparció grotesca por los azulejos blancos de la cocina. Volvió a tirar de la anilla cruel. Esta vez, con mayor energía.

Las sardinas se mostraron divertidas y sonrientes. No tuvo tiempo para reaccionar. Una de ellas saltó vigorosamente hambrienta sobre su yugular, comiéndole violentamente su vida vacía. El ojo izquierdo fue una férvida delicatessen para la segunda sardina. Hubiese querido llorar pero el fuego de su dolor, taponaba cualquier exceso lacrimal. Si hubiese tenido tiempo, habría gritado todos sus sueños perdidos y acariciar una mano ardiente que sofocase su dolor.
Se sentó en una silla derrotado. Mantenía la lata de sardinas sobre la palma temblorosa de su mano derecha. Rió desencajado cuando vio a la tercera sardina adentrarse lujuriosamente sobre la cavidad de su corazón. Y continuó riendo al notar que aquella sardina comía descorazonadamente su carcomido y afligido corazón. El río de sangre crecía sobre las baldosas formando mareas incontenibles.

La sardina posada sobre su yugular emitía sonidos divertidos mientras aceleraba sus viciosos bocados a través de la materia de su cuello. El banquete engordaba sus cuerpos. A través de la cuenca de su ojo devorado la segunda sardina alcanzó su cerebro cuajado. Pudo notar entonces la comida de sesos por parte de aquel impúdico ser. No pudo soportarlo más. Cogió la tapa denticular de la lata y la hincó con todas sus fuerzas sobre la muñeca de su brazo izquierdo. Sintió un ligero desmayo. Vomitó más sangre provocando licenciosos océanos de líquido viscoso sobre el suelo. Sus pies ya flotaban en pequeños remolinos de sangre. Y observó la desconexión total de su cerebro. Sus recuerdos se amontonaron en un amasijo sanguinolento demasiado oloroso para poder soportarlo. Aquella sardina colérica devoraba sesos, células, nervios, con una rapidez y devoción sobrenatural.

Cayó abatido sobre las baldosas recubiertas por su sangre. Su cuerpo quedó hundido bajo el manto líquido. Intentó respirar ahogándose en su propia vida.

Las tres sardinas en escabeche navegaban divertidas y eufóricas sobre el mar rojizo. Habían engordado de forma considerable.

* Autor : Jesús Valle (Jaheim)

:) CERRADO POR VACACIONES

:)  CERRADO POR VACACIONES

Cerrado por vacaciones. Ediciones Guallavito estará de puente hasta el próximo día 8 de diciembre.

Decálogo del perfecto blogger contemporáneo - Juan Terranova

Decálogo del perfecto blogger contemporáneo - Juan Terranova

La verdad es que no sé si estoy autorizado para hacerlo o si soy el indicado. Pero, al mismo tiempo, como todavía a nadie se le ocurrió (creo) un decálogo, aquí va. Por supuesto, se puede corregir, se puede mejorar y se puede reproducir. No hay necesidad de citar la fuente, ni el autor. Pero si alguna vez entran en una librería, por favor, compren uno de mis libros o hablen, por lo menos, bien de mí con el librero de turno. (Menos que eso no puedo pedir.)

1. Escribir todos los días. La continuidad es la clave. Si no se renueva, los lectores lo dejan.
2. No ser excesivamente pulcro con la norma lingüística. Las faltas de ortografía, la desprolijidad sintáctica y esas cosas no le cuestan la vida a nadie. Se entiende que el blog es algo vivo, en constante movimiento, y que las palabras sin acento o mal tipeadas son las marcas de esa vida.
3. Ser sintético. Ni breve ni extenso, sino sintético. (Los lectores de blogs siempre están apurados, aunque más no sea para ir a leer otros blogs.)
4. Segmentar el texto en pequeñas unidades autónomas y dinámicas, como hacen los diarios. Ayuda mucho a la lectura.
5. No pensar antes de escribir. Pensar apenas el tema y largarse a escribir. Si uno piensa mucho, no escribe nada.
6. Respetar cierto margen de calidad. Evitar los cuentos breves con remates inteligentes (casi siempre son tontos), evitar la indignación barata ("No me dejaron fumar en la sala de espera del dentista", etc), evitar la anécdota intrascendente (ponerla si se la escribe de forma bella).
7. Crear un estilo que aspire a propio, por ejemplo, en los títulos o en la temática.
8. Evitar la genialidad. Nunca se la consigue si se la busca. Y cuando se la consigue, dura lo que un pedo en una jaula.
9. No desesperarse si no hay comentarios (los lectores están ahí, silenciosos) y tratar de no tomarse en serio los comentarios que dejen, sobre todo si son críticas.
10. Contar la propia vida y la de los amigos. Casi siempre es ahí donde están las historias que valen la pena.

* Autor : Juan Terranova

Día Mundial contra el Sida

Día Mundial contra el Sida

Ediciones Guallavito con el "Día Mundial contra el Sida".
Para más información sobre el tema haz clik

Se busca editorial

Se busca editorial

"Nadie es idéntico", el primer libro de relatos de Comella Firmet buscará editorial para el 2005. A ver si hay suerte y sus majestades los reyes magos de oriente le traen a casa un editor atrevido que apueste por sus 17 historias de corte humorístico ;) De momento todas ellas pasaron ayer por el "Registro de la Propiedad Intelectual". Así que ahora sólo queda decir : ¡Valor y al toro!

Comella Firmet
firmet@yahoo.es

Todavía una canción de amor

Todavía una canción de amor

No te fíes si te juro que es imposible
no dudes mi duda y mi quizás.
El amor es igual que un imperdible
perdido en la solapa del azar,
la luna toma al sol de madrugada
nunca jamás quiere decir tal vez,
la muerte es una amante despechada
que juega sucio y no sabe perder.

Estoy tratando de decirte
que me desespero de esperarte
que no salgo a buscarte
porque sé que corro el riesgo de encontrarte
que me sigo mordiendo
noche y día las uñas del rencor
que te sigo debiendo todavía
una canción de amor.

No corras si te llamo de repente
no te vayas si te grito
piérdete a menudo en los labios más urgentes
no tienen prisa dos besos después...
Se aferra el corazón a lo perdido
los ojos que no ven miran mejor
cantar es disparar contra el olvido
vivir sin ti es dormir en la estación.

(...)

* Autor : Andrés Calamaro

Desde que llegaste

Desde que llegaste

Desde que llegaste
No le temo al frío
Me hierve la sangre
Oigo mis latidos

Desde que llegaste
Ser feliz en mi vicio
Contemplar la luna
Mi mejor oficio

No te prometo amor eterno … por que no puedo
Soy tripulante de una nube … aventurero
Un cazador de mariposas … cuando te veo
Y resumido en tres palabras … CUANTO TE QUIERO

(...)

Desde que llegaste
Nada está prohibido
Se marchó la duda
Se abrazó un suspiro

Desde que llagaste
No hay mejor motivo
Para despertarme
Pa’ sentirme vivo

(...)

* Autores : Elefante