
Se muestran los artículos pertenecientes al tema Colaboradores y amigos.

* * *
Fotografía: "Castro Urdiales - Cantabria" de José Alberto de Quintana de León

En su ingenuidad, creyó haber burlado a la húmeda sombra. Vivió sumido en fantasías de sol y añiles cielos. Quedó hipnotizado por la nívea luz de las estrellas y lo encandiló el amarillo rostro de la luna.
Sordo fue al silbido del miedo. Ciego al esqueleto, que ante él serpenteaba, vestido de harapos. Hasta que fue sacado de la inopia por un alarido infesto que lo arrojó a la realidad y lo dejó temblando.
Y entonces, ante él se abrieron de golpe las puertas del desierto ...
* * *
- Autora: Trini Reina // Fotografía de Paul Harris

Hay horas como siglos dilatados,
que no quieren marchar, sencillamente.
Minutos con espíritu paciente,
segundos combatientes y enquistados.Hay tiempos que se esparcen a puñados,
hay horas que se gastan de repente,
minutos como el rayo reluciente,
segundos por completo inesperados.Yo sé que, de algún modo, es culpa tuya,
que el pulso del reloj nervioso gira
de amor cuando te asomas a su esfera.E igual que yo, se muere de la espera
si tú no estás con él, sólo suspira
ansioso de que el tiempo lo destruya.
* Autor: Diego Jerez Gónzalez
Imágen de Hilde Meeus

Ni siquiera la luz conoce lo que alumbra...
* Fotografía de Koldo Badillo ©
Talentoso fotógrafo de Orduña (Bizkaia) especializado en fotografía paisajística y quien ha tenido la generosidad de aceptar colaborar en Ediciones Guallavito con algunas de sus bellas y artísticas fotografías, esta de la que podéis disfrutar hoy fue tomada en Mazarrón (Murcia). Mientras, os recomiendo visitar su página web, seguro que su obra os fascinará tanto como a mi porque es impresionante.

Sobre la orilla lapidada de la noche,
en perfecta e inusitada cadencia,
las olas rompen los huecos de la nada.
Rugen infinitos ausentes que se vierten
en silencios de espuma blanca.
Se oscurece el mar, el día, las horas,
se pierde el horizonte de tanta calma.
Calla la noche, la bruma, el alba.
Calla el silencio ataviado de palabras.
* * *
Autora: Mª José Sierra

Ese día, el Viejo Cometa de Ardiente Cola decidió que apetecía de ver los ojos de la Luna de Nívea Faz. Así que, al hacerse la noche, subió a la cima donde habita el Viento del Sur, que es donde ésta suele pasar algunas veladas entreteniéndose con los demás astros. Y allí encontró el Viejo Cometa de Ardiente Cola a la Luna de Nívea Faz. Y ésta se alegró de verle, pues es sabido que los cometas pasan de tarde en tarde y ella apreciaba a éste. Y el Viejo Cometa de Ardiente Cola sonrió a la Luna de Nívea Faz, con esa sonrisa inexpresiva que le singularizaba. Y la Luna de Nívea Faz sonrió con esa sonrisa hermosa y metálica que tiene ésta. Y ambos hablaron entre ellos pues hacía tiempo que no se veían. Y el cometa insistía en que la Luna de Nívea Faz abriera los ojos ya que aquél ansiaba verlos. Y la Luna de Nívea Faz se resistía, pues pocos eran los dichosos que gozaban de su mirada; mas, como el Viejo Cometa de Ardiente Cola era muy apreciado por la Luna de Nívea Faz, ésta accedió y le abrió su mirada. Y el Viejo Cometa de Ardiente Cola quedó prendado de ésta y no se hastiaba de mirarla. Mas la Luna de nívea faz no gozaba enseñando su mirada y volvía a cerrar los ojos. Y así pasaron el tiempo, entre miradas robadas por el Viejo Cometa de Ardiente Cola y charlas y preguntas de la Luna de Nívea Faz.
Pero el Viejo Cometa de Ardiente Cola se apercibió de que se acercaba la Hija de la Mañana, la Aurora de Rosáceos Dedos, y se lo comunicó a la Luna de Nívea faz. Ambos se resistían a despedirse y ansiaban un abrazo, mas el vítreo Viento del Sur se interponía entre ellos y nunca les hubiera permitido tocarse. Y así tuvieron que despedirse, pues el Viejo Cometa de Ardiente Cola debía seguir su órbita ya que ésta no podía ser interrumpida jamás. Y la Luna de nívea faz debía ir a tenderse en su lecho marino antes de que la Hija de la Mañana, la Aurora de rosáceos dedos, la sorprendiera en la cima donde mora el Viento del Sur.
Y ambos pasaron lo que quedaba de oscura noche pensando en tan grato encuentro como habían tenido.
El Viejo Cometa de Ardiente Cola siguió su órbita pensando que debía parar más a menudo en la cima donde habita el Viento del Sur y con la decisión de que lo haría siempre que su elíptico periplo se lo permit

Mi tierra tiene sed y nadie escucha
su ruego secular de labios secos,
ni el grito del almendro cuando lucha,
ni el llanto del olivo, ni sus ecos.
Mi tierra eleva un canto de cigarras
al sol demoledor de mediodía,
que hiere como ardientes cimitarras
en rayos de perpetua tiranía.
Mi tierra busca el cielo con sus dedos
de troncos retorcidos y abrasados,
y crujen despojados de sus credos,
higueras, algarrobos y granados.
Mi tierra es un solar de lagartijas,
de piedras castigadas y de espinos,
de manos que a otras manos fueran lijas
brotando de sus brazos campesinos.
Mi tierra es de sudor y de trabajo,
de sal, de sol, de espuma y piedras rotas.
Mi tierra llora en polvo cabizbajo
el cerco al agua impuesto por idiotas.
Mi tierra tiene el cuello perseguido
por manos de Aragón, por Labordetas.
La estirpe de Caín alza su aullido.
Mi tierra escupe fuego por las grietas.
¡Levanta el corazón de los espartos
y avéntalo sangrante en la garganta!
¡Levanta ya terruño de lagartos!
¡Ay! ¡Levanta ya Almería, levanta!

* Autor: Diego Jerez González

Un velero y dos deseos
se pasean de la mano de un sueño.
- Si me abrazas, te lo cuento.
Me susurras por detrás de la curva
donde se estremece mi cuello,
mientras recoges al vuelo en tus manos
dos lunas y un lucero.
- Sólo amanece, amor, si te tengo.
!Vira capitán, a mar abierto!

dime que me quieres
di
me
lo
unasolavez
te prometo
y sabes que cumplo
no volver a buscarte
si-tú-no-quie-res.
con la lentitud de la palabra
y su herida
abrázame
contenme
no vaya a derramarme en mil vacíos.
* Autora : Trinidad López
Libro "Sentada con mi sombra" - Padilla Libros Editores & Libreros

A Comella que cree en historias imposibles
Cuando llueve, ni los fantasmas salen a la calle.
Por lo menos los de mi barrio. Tal vez estos sean de una especie débil y pusilánime, que a la primera señal de gotas celestiales se esconden por los vericuetos de los muros y los canalones. No lo se. Tal vez simplemente han hecho un voto de noservistos bajo ningún concepto, o tienen catarro tempranero. Algo debe sucederles, porque soy de las que me niego a negar (redundancia válida) su existencia.
Un barrio que tiene un manzano rabioso, una historia de amor por trimestre, gatos de cuatro colores y balcones donde asoman viejas de deshabillé negro con puntillas y cigarros con boquilla, chinos que parecen el mismo pero no los son, zíngaros rumanos sin rasgo de romanticismo, una galería comercial que no vende nada mas que conversación, un taller de serigrafía, un instalador de suelos radiantes y un bar, cerrado a cal y canto, tiene que tener fantasmas.
No crean que no hay bares abiertos, aquí se cumple la regla española de cada cinco casas un bar., si es por tener, hasta Salón de té regentado por dos hermanas que no quisieron estudiar ni peluquería ni corte y confección, tenemos.
Pero asi como está esta regla no escrita, pero cumplida a rajatabla, creo yo, que hay otra que dice que cada cinco casas cerradas, hay un bar…cerrado.
Vivo tras la Estación de trenes,y eso es algo que se puede constatar con los cinco sentidos, así que no entiendo como frente a tal evidencia el dueño, allá por el año catapún, le puso el ubicuo nombre de “Tras da Estación do tren”.
La calle es estrecha y poco iluminada, si se viene del centro, a la derecha quedan las casas y a la izquierda las vías del tren ocultas por un alto muro de piedra a su vez cubierto por hinojos que perfuman la noche,laureles,manzanos , membrillos y un impertérrito toxo.
Cada dos casas, la calle se ensancha, conformando aparcamientos para tres o cuatro coches, que parecen jugar a las damas y moverse solos de sitio.
No suelo encontrar a nadie caminando por allí, y si lo hay es para correr a su coche, mirar con aprensión a los lados y salir pitando. De cuando en vez esta detrás del contenedor (ese que cada mañana esta en un sitio distinto de l

Servida la mesa

Compensando la luna y su desgracia
he puesto mi luz en la mediana
con los ojos vacíos.
Abro el surco hasta su fondo y palpita corazón,
hueco inmundo bostezando olvido.
Esta línea de la mano que acaricia
desprende soledad.
Digamos horizonte, atardecer y geometría.
'Nocturna Quiromancia' pertenece al libro 'Sentada con mi sombra' de mi amiga Trinidad López. El libro está editado por Padilla Libros Editores y Libreros y su presentación será este mes de septiembre. Este avance es un pequeño gran indicio de lo que promete su segundo libro.

Si cierro los ojos ya es noche.
El mundo se vuelve sobre sí mismo,
no importa que afuera giren soles
o planetas,
no importa
porque estoy conmigo
y lo demás queda muy lejos
lejos de sus máquinas secretas,
lejos de sus labios permitidos,
sólo en la cama de las sábanas largas;
en mis pequeñas noches no hay
últimas cenas
ni lobos que busquen
a sus cachorros.
* Autor: Rafael Pareja Calmaestra

Se apaga el fuego
en la noche fría de escarcha
como un tizón que mancha
la llama de mi corazón ciego.
Quisiera fundirme en tu cuerpo
como saliva que trago
pero tú con gesto amargo
me despides en el tiempo.
Mientras la humedad abraza al frío
dos sombras despiden con llantos
años de fantasías y encantos
tirado como un pañuelo al río.
* Autor: Armando Alexandre
Infierno de luz
Eche un piñón, dos almendras,
media cáscara de huevo,
una avellana y dos pepitas de sandía.
Ya tenemos su boquita,
los ojos - elija el licor que coloree las almendras a su gusto -,
la nariz y los lunares
y, del huevo, la barbilla;
receta de una mujer
de la cabeza a los pies.
Machaque pelos de un coco
con cáscara de melón,
teñiremos su cabello
con yema de huevo al sol,
o bien con pimienta negra
o con rojo pimentón.
Eche tres plumas de cisne
que, suaves, crearán su cuello,
desmenuce un aguacate
para el tacto de sus hombros;
... (continúa)

Como un aeroplano,
tan sólo para ver,
con el pijama triste y una despedida,
he venido.
He venido con regueros de nostalgia
golpeteando con las manos aluviones de frío.
He venido con la muda de otoño,
con las plumas recién puestas
y humedad en los huesos.
He venido con las piernas,
cruzando noticias del amor ajado.
He venido como antorcha,
como pidiendo consejo.
Descuartizando soledad
he venido.
* Autora : Trinidad López
POEMA DEDICADO A COMELLA FIRMET
Ediciones Guallavito se siente orgulloso de presentar a uno de sus escritores preferidos: Albert Calls, sin duda uno de los escritores más relevantes de la literatura del Maresme y al que leo desde que era pequeñita. Podréis disfrutar de sus letras en numerosas publicaciones y revistas algunas tan conocidas como: "La Clau" o "El Capgros". La semana pasada Albert tuvo el detalle de recomendar nuestro "Guallavito" en su blog y hoy nos regala este brillante texto... No entro por la puerta de lo contenta que estoy.

ESE ESPACIO PERDIDO EN EL TIEMPO que todos buscamos sin encontrarlo.
Una casa al lado del mar con frondosos bosques cercanos. Una miríada de
estrellas y un universo de seres queridos que comparten la plenitud. El
suave ronroneo de las olas que nos envuelven.

UN LUGAR PERDIDO en la memoria que nos obliga a revisitarnos.
La pincelada en el lienzo.
Una colilla hundiéndose en el wc.
Somos en nuestras propias sombras.
* Autor : Albert Calls

La noche arde a destiempo.
Una bruja se inclina sobre el caldero.
Su caldero.
Hay luz y música en las casas del pueblo.
Brilla la noche a lo lejos.
Cascadas de lágrimas rojas tiñen el cielo al romperse las maderas bajo el crepitar del fuego.
Y la bruja remueve su caldero.
Los mozos y las mozas bailan entre las fantasmales sombras del fuego.
Noche de fuego y brujas. Brujas que ríen removiendo sus calderos.
La noche se hace corta, consumida por el fuego.
Bosteza la bruja junto a la escoba y el caldero.
Su caldero.

* Autor: José Alberto de Quintana
San Juan 2006 - Dedicado a Comella Firmet

Pido al aire que me guarde
un cachito de su aliento
y me cubra de la esencia
que alivia en mí un verso.

Ruego al cielo que se enrede
esta noche en mi regazo,
que me regale su luna
y me guarezca bajo su manto.
Imploro al mar su lamento,
conjugado en el futuro
de dos olas que se cruzan
y atrevidas reinventan
dos palabras en sólo un beso.
Finalmente decidimos construir un muro que impidiera venir a la gente del sur.
¿Qué haría?
Amor sin olor.
Al sol, tendidas las redes.
Cruzó la calle a saltitos,
con los ojos abiertos a media sombra.
Cruzó la calle a lomos de la brisa,
con aquella delgadez de sombra y gorriones.
Cruzó la calle a ras de parachoques,
con la boca entreabierta y rumor de comisuras.
Cruzó la calle lentamente,
con los hombros despegando a mirar horizontes.
Cruzó la calle con mis ojos.
Yo ayudé con mis párpados.
* Autora: Trinidad López
Fotografía: Miguel Ángel Lordán

El silencio ha dominado al murmullo. La oscuridad se asienta sobre las candilejas. La respiración se detiene en un suspiro. La vida está a punto de comenzar.
Tac-tac
Resuenan ecos perentorios.
Tac-tacatac-tac.
El corazón restituye su latido. Un foco alumbra el duende.
Tac, tac, tac, tac-tac.
Pasos revoleros, sordos, de azabache y sangre. Repiqueteo de campanas tamborileras revestidas de sigilo.
Tac-tacatac-tacatac...
Un sol de ínfimos rayos fija en las retinas expectantes la imagen silente de la bailaora. Se suben los vuelos iniciándose la orgía.
Tacatacataca-tacataca-tac-tac-tac-tacatacatac....
Las manos se lanzan al aire.
ta-ta-tacata-taca-taca-tacatac...
Primer acorde de guitarra. Luces al cielo. Remolinos de pasión.
La guitarra se desangra al son del duende que se agita, se conmueve, se detiene para volver a arrancar.
Taca-taca-tac-tac-tac....
Giros de melena despeinada, clavel que cae a los pies. Rojo y negro fundidos en volantes arrebatados. Taconeo, pasión, entrega...
Tac-tacatac-tacatacatac...
Los senos ardientes se agitan en un jadeo continuo.
Tactacatac-tacatac-tacatac...
Silencio, olvido, telón. El baile ha acabado.
* Autora: Herminia Blanco (White)

- Ya está bien de quejarse ¿no? Que si es que tú no me entiendes,
que si no me comprendes, que si no me haces caso… ¿No se te ha
ocurrido pensar que eres tú el que no se hace entender?
Llegas siempre borracho o con la depre, a las tantas, y encima
quieres que esté aquí, como si nada, y me ponga a tu disposición…
Pues no señor, eso se ha acabado, ¡Esto se ha acabado! ¡No estoy
dispuesta a aguantar ni un solo minuto más! ¿Te has creído que soy
un cleenex que puedes usar y tirar a tu antojo?
-¿Qué se ha acabado? ¿Qué pasa, es que no puedo ni tomar una
copa con mis amigos? Ya sabías como era cuando me conociste… y
entonces no te importó.
-¡No me hables de cuando nos conocimos! Cuando nos conocimos
eras el hombre más encantador del mundo. Pasabas las horas
mirándome con emoción, acariciándome la espalda… Pero si venías
desesperado a buscarme después de las clases, TODOS LOS DÍAS.
- ¡Ya estamos! Te he dicho que se trata de un problema pasajero.
- ¿Pasajero? No me hagas reír, hace meses que no me tocas.
- A lo mejor, si tú pusieras algo de tu parte…
- No necesitabas ayuda cuando me tirabas sobre la mesa de la
cocina ¿verdad que no? Ni cuando parabas el coche en cualquier
sitio sin importarte la gente. Ni cuando se nos perdían las horas en
tu cama.
Mírate, no eres ni una sombra del recuerdo del que fuiste. ¿Dónde
está el hombre que conocí? Delante de mí no veo más a que un
borracho fracasado.
- Claro, para ti es todo muy fácil, te pasas todo el día en la casa sin
hacer nada, mientras que yo trabajo como un cabrón para pagar las
facturas. Paso todo el puto día en la calle tragándome las broncas
de los clientes, aguantando las cabronadas del jefe, echando más
horas que un reloj… ¿Y para qué? Para tener que aguantar tus
reproches cuando vuelvo a la casa.
¿Qué no toco? Pero si ni te inmutas cuando lo hago. Tú estás
siempre ahí, quieta y callada, ignorándome. Si por ti fuese
pasaría


Mírame.
Cabalgo el dulce cuerpo de mi madre y no añoro ninguna otra cuna.
Me perfuman las hierbas que me rozan y el aroma maternal de su piel morena.
Estamos contentos.
Ella, porque volvió del exilio y la soledad de sus campamentos, yo, porque con ella inauguro un mundo nuevo lleno de sueños y esperanzas.
Su cuerpo se inclina hacia la tierra y, si hace falta, la regará con la leche de ese seno que me alimenta y me atrapa.
Mi cara reposa sobre el terciopelo de su espalda y mi oído escucha la sinfonía imparable de su joven corazón.
Yo soy su primera semilla germinada.
Ella es mi mundo y mi sonrisa.
Vuelve a mirarme…
Y descubre que somos la viva estampa de la esperanza sobre la madre Tierra…
* Autora : Carmiña Díaz Alvarez
Imagen de S. Salgado, de su serie Éxodos, tomada en la provincia de Zambeze, Mozambique, en el año 1994.

Agua, cielo gris...
sed.
Tiembla la mirada,
escalofríos de angustia
en la nada
de verme sin ti.
Te pido, te ruego...
lloro.
Y no te encuentro.
Agua, cielo gris...
sed.
Sed de ti.
* Autor: José Alberto de Quintana de León

En la vorágine de la vida, ese trepidante torbellino de gentes y sucesos, olvidó que su mejor cara era la que ocultaba en la sombra.
* Autora : aMINÚSCULA
Visita su web : http://deuntrazo.blogspot.com/

Hace tiempo que no estás
pero vivo de la ilusión
que un día te viera
aparecer en la ventana de mi ánimo
como un terremoto de fresca hiedra
trepando con alegría
por los grises muros de la ausencia.
Una mirada oportuna
a la mágica palabra del destino
que interpuso en nuestras vidas
confidencias, cariños y silencios.
Un día si y otro también
agazapados en la sombra
buscamos la mirada y encontramos el alma.
Irreverente destino
que un día da y otro quita
sin contemplar tibiezas
que amargan las horas del olvido.
Aún entiendo el porqué no entendía nada,
a pesar de saber
de la sinceridad de tu palabra
y tenerte cada día
en los brazos de la media noche
mientras con angustia
abrazaba fuertemente mi almohada.
Y allí estabas,
arrogante y serena
tierna y enérgica...
sin concesiones;
o me tomas o me dejas.
Poco a poco fuiste abriendo
un canal en mi desierto
por dónde fluía el frescor
de un alma hermana
que se acerca con cariño
al erial de la nada.
Y nunca te lo dije
pero ya entonces lo pensaba.
Y al ver tu nombre escrito
se me sublevaba el alma,
me llenaba de regocijo
y desaparecía la pena
para llenar de júbilo la noche
entre palmas...
Complicidad, silencios y distancia,
así era la fuerza
que un día si, un día no
se acercaba a nuestras almas.
Y no entendía el porqué
y a veces no lo aceptaba.
Quería una claridad
que no podías darme
porque no la conocías,
pero allanabas mi camino
con tu serena calma.
Y pasaron días y meses
sin poder decir que hoy
fue mejor que ayer,
sin reparar en la distancia;
aceptando los momentos
que poco a poco se alejaban,
sabiendo que ya es historia
el lugar que ocupas en mi morada.
No me arrepiento de nada,
no pienses que lloro ausencias,
tú sabes que no es eso.
Es la angustia de verte pasar
frente al espejo
y no poder ver el fondo
de tu mirada.
Quizá lo que un
... (continúa)
Cuando lo sepa te lo diré, en efecto: cuando lo sepa. Mientras, duerme tibios sueños de ámbar en las afueras de ese imperio donde las sepulturas de barro atesoran el recuerdo de miles de hombres sacrificados en cada naufragio, siempre al acecho sobre el abismo de la gloria. Duerme y sueña hasta que yo lo sepa. Cuando llegue cada palabra, todas serán tuyas, hasta la última letra de la última frase. Mientras, llévame lejos a naufragar.
* Autor: José Vicente Pascual

Aquí, la palabra es azul y el tiempo invisible.
¿No notas mi mano, tras el paisaje táctil,
agrupando noches, inventando mundos que se abren?
Para recordarte. Para acercarte lo inmediato
a lo infinito. Lo cotidiano al techo de lo eterno.
Aquí, la palabra es escrita con el trazo de los sueños.
No hay frío invierno, y como viento en el vacío te pretendo.
Del Sur cuando de ti nazco y me enredo sobre tu tiempo.
Aquí, la palabra viaja sobre tu estallido, ese refugio
donde te espero bajo el silencio, como libro abierto,
como hoja que se eleva como paloma de tus brazos.
Como este sueño no terminado…
* Autor: Joseme (Granada)

Yo quisiera ser juglar
de los tiempos medievales
e ir con mi mandolina
entonando mi trinar
por territorios feudales;
trovadora cantarina,
rapsoda del avatar
vate de ufanos modales
que lleva alegre bolina
y fábulas que, al rimar,
agradan a los mortales;
yo quiero ser andarina
ir de lugar en lugar
encendiendo los fanales,
destapando la cortina
de la ilusión secular,
contando endechas navales
de corsarios y marina,
describiendo el batallar
de los hidalgos cabales,
narrando cómo culmina
el cortejo del seglar
de los pobres arrabales
con la noble Catalina,
y cómo al dragón retar
fue matado con puñales
por Don Alonso Medina.
Yo quisiera ser juglar
y loar borrando males,
abriendo la bambalina
del ensueño y el cantar.
* Autora : Dori Siverio Fumero (Espuma)

Si pudiera salvar la distancia
entre los filos de los aromas
que desprenden nuestros cuerpos
a escondidas, cuando arañan
cada palmo prohibido,
a dos milímetros de tu espalda,
a dos caricias de mi pecho,
ni uno más, ni una menos.
Quizás, podría obligar al tiempo
al minuto que pasa,
a esas palabras mordidas,
a detenerse justo en el instante
en el que las miradas respiran,
cuando penetras mi morada
y mis besos sedientos te salvan
a dos milímetros de tu boca,
a dos caricias de mi cuerpo,
ni uno más, ni una menos.
Atravesamos el horizonte de los deseos,
los límites que marcan los sabores a sexo.
Quebrando el abismo de lo etéreo
enciendo con un beso mil lamentos,
mientras tus manos recogen mis vuelos
y el instinto arquea mi cuerpo
a dos milímetros de tu alma
ya, tan sólo, a dos caricias de mí.
* Autora: María José Sierra (Perseida)

Luna de nieve
en noche de navidad.
Brindamos deseos,
bebiéndonos la paz.
Dáme tu mano
y canta, que
llora un niño
en la ciudad.
Noche de Navidad, no,
ya no se marchará!
LUIS TAMARGO

Hay un cigarro fumándose dos labios, dos lunares que saltan en una piel, tres olivettis peleando por la única eñe que subsistió. Amanece. Hay dos paraguas, mil gotas llorando en los tejados. Caminas rutinario sin pensar a dónde te diriges, automatizas los sueños por tus pies, por tus zapatos. Chocas, ¡pam!, un rostro nuevo, desconocido, en el que vas reconociendo tus propias ojeras. "Perdón"; "perdonado"; despacho, libros y manuscritos. Hay un cigarro fumándose dos labios...
* Autor: Gonzalo López Cerrolaza

Navidad es: “yapiyariochipi”. Yapiyariochipi es como la ola que mece al bebé o la caricia del amante en las mejillas; como unos labios en curva que te tranquilizan o la mirada del abuelo que te ha vuelto a pillar en un renuncio y te perdona. Luego pasa el 25, llega el nuevo año y te das cuenta de que ya no hay más yapiyariochipis, si acaso algún reflejo en las palabras de los que amas, hasta dentro de doce meses.
* Autor: Gonzalo López Cerrolaza

Pero tú sabes que en los cuentos, los caramelos crecen en los árboles, ¿verdad?. Crecen todo el año en sus verdes bosques y los recogen los fabricantes para envolverlos en papelitos, meterlos en bolsitas y repartirlos a todos los niños y mayores que quieran.
Hay caramelos de todos los sabores. A mí, los que más me gustan son los de sabor a beso, porque son muy dulces y calentitos y además hacen ruido si te los comes con fuerza. Puede también que te salga un caramelo de beso amargo. Pero eso sólo les pasa a las personas mayores y se cura con los caramelos que les regalan sus niños.
Otros que me encantan son los caramelos de sabor a verdad. Je, je, cuando te tomas uno, ya puedes inventarte la mayor mentira de la historia, que cuando la vayas a contar, no podrás. Esos caramelos no le gustan a mucha gente y a casi ninguna persona mayor (aunque te digan que sí, no te fíes, que se los dejan para el final y nunca se los toman), pero todos los llevamos encima por si alguien quiere y así, cuando hacemos preguntas, nos podemos enterar de muchos secretos...
Pues no, no pica nadie, sólo los inocentes.
Hay también caramelos con gusto a abrazo. Esos son de los que más me gustan. Cuando me tomo uno, persigo a todo el mundo para abrazarlo y la gente tiene que salir corriendo, y a alguno pillo, no creas.
Pues sí, que es más o menos lo que te pasa a ti cuando vamos a recogerte al cole, que parece que acabaras de comerte dos o tres.
Pues claro que hay de sabor a jugar, lo que pasa es que los mayores nos comemos los de sabor a jugar a ganar dinero, a jugar a perder momentos, a jugar a estar tristes, a jugar a encontrarse por dentro, a jugar a respirar olores de otros, a jugar a cerrar los ojos del pensamiento, a jugar a creer en nosotros mismos,... Pero en fin, que los que os gustan a vosotros son los de sabor a jugar con alegría, y que sepas que esos os los mezclan con los de sabor a risas, a contento y a gritos, para que sean los mas sabrosos.
Pero hay muchos más. Están los de sabor a pintar, los de sabor a cantar, los de sabor a tocar música, los de sabor a estar con los amigos, los de sabor a compartir otros caramelos, en fin, que hay la tira...
Mañana me dices los que más te gustan y si podemos nos vamos a a

... A Octavia
El nuevo día viene teñido de negro
se ha diluido la luz caliente
entre la palabra y el miedo
para llover amargas cosechas
que llenen el desván de recuerdos
Abundancia de nada en la nada
que obliga a dictar silencios
bajar la mirada al suelo
caminar, caminar, caminar
y nunca llegar a nada bueno
Y a lo lejos,
la revuelta del camino viejo.

... A Espuma
Misterio abierto
que inunda los terrenos baldíos
de un invierno atroz
que desgarra corazones
sin sentido.
Llegas, Primavera,
con cálidos suspiros
a reavivar la llamada
de las flores y los espinos.
Y reabres la vida
y vuelve el sentido
y agudizas sentimientos
y entornas los dolores
que el invierno ha traído.
Eres llama, eres luz,
eres candor de alma.
Una mano en la maraña
que cambió por sombra
la luz del alba.
Y tus ojos me acompañan,
con su luz de cielo sin nubes,
con el calor de tu mirada,
con la sonrisa en tu boca
y ese beso que tanto tarda...

... A Comella
Ya ves,
no duele el dolor
sino las ganas
de que no duela.
No oprime la soledad
sino la compañía adversa,
la que hiere cuando ríe,
la que llora entre sonrisas,
la que muere cuando vive...
Y cierras los ojos
a la belleza,
por temor a ver desdichas
en la Luna llena.
No te atreves a mirar
a través de la niebla
de unas lágrimas trémulas
que hacen titilar estrellas,
al radiante clarear
de una Luna amiga,
que cabecea en tu almohada
cubriendo con su luz
noches eternas.
No es el dolor lo que duele
sino las ganas de que no duela.
* Autor: José Alberto de Quintana de León

Mi vida no fue siempre la vida discreta de las cosas inertes. Ahora me ves aquí quieto y te acercas tranquilamente, sin miedo, como hacen todos esos turistas. Igual que ese niño que se hacía una foto conmigo y jugaba a meter su manita en mi boca, o ese gordo que ahora roza mi piel con sus sudorosas manos. Me parece lógico que me contemplen, porque soy el lagartijo más bello del mundo, pero en mis buenos tiempos me hubiera dado un banquete con todos ellos.
Fui el rey de los lagartijos. Cada noche, surgía de entre las sombras para que todos los lagartijos verdes vinieran a adorarme. Hubieran muerto antes de faltar a la cita. Mi belleza les embriagaba, y entonces ya podía hacer con ellos lo que quisiera. Les mandaba a buscarme comida. Un batallón de lagartijos fanatizados atacaba a una vaca o a un caballo, y yo me lo comía, y después me retiraba al país de los pigmentos, donde está guardado el secreto de mis escamas multicolores.
Claro, que siempre hubo algún agitador. Trataban de convencer a los demás lagartijos de que me abandonaran, que no permitieran que yo les esclavizara. Secretamente, temía que alguno de ellos tuviera el valor suficiente para abandonar su mediocridad verde grisácea, y adquirir una piel multicolor y un tamaño suficiente para plantarme cara. Eso nunca sucedió. El peligro vino de otro lugar totalmente insospechado...
Un día, Gaudí decidió expulsarme de sus sueños, y me diseñó para un jardín que estaba proyectando. Primero me dibujó en el papel, y todo a mi alrededor era blanco. Quería saltar más allá de los márgenes, que veía tan cercanos, pero de repente no podía moverme. Luego, adquirí esta nueva forma (acaso definitiva) cuando otros hombres me construyeron en piedra.
Desde entonces, estoy atrapado en este lugar, y veo cada día desfilar el mundo a mi alrededor sin poder participar en él.
Quizá algún día alguien vuelva a soñarme, y me despierte una noche de este sueño de piedra y cerámica, y salga a cazar una paloma, o quizá un turista...
Acaso tú mismo, tú que me miras y tomas apuntes en una libreta, puedas soñarme. Pareces lo bastante loco...
* Autor: Javier Láz
... (continúa)
Si supieras, papel, de mi desprecio,
Harta ya del divismo de la estrella, decidió darle una vez más un pequeño susto, haciéndole una jugarreta: se hizo pasar por el personaje principal ... Sorprendiendo a propios y a extraños con su persistente y elegante bamboleo, durante un breve instante fue el centro del universo, mientras con intención le decía:
"El otoño no es una contienda, pero como si lo fuese, yacen por el suelo, definitivamente desterradas del verdor de su belleza, miles de hojas.
Hasta el último momento no supe qué había de extraño en él . Miré una y otra vez cada centímetro de su cuerpo consiguiendo tan sólo provocar un deseo alocado de grabar en mis labios cada poro de su piel, recorrí con los dedos la línea de la vida de la palma de su mano , anduve junto a él caminos de vuelta por los que nunca había transitado , paseé por el filo de sus sueños , fundí días con noches sin reconocer cuál era el fallo , el porqué de su rareza .
Érase una vez un cuento minúsculo. Tan pequeñísimo era, que fue devorado por las letras.
Ediciones Guallavito entra hoy en el otoño de la mano del gran poeta almeriense Diego Jerez González. Sin duda un gran comienzo para esta la más melancólica estación del año.
La última vez que pasé por allí, seguían las risas de los niños colgadas de los árboles vacíos, y un vencejo había anidado encima de la cabeza de la estatua, sobre la que reposaba, ociosa, una escoba de ramas secas. Yo grité, ¡Tomás!, pero tampoco esta vez me oyó. ¡Qué empecinado fue Tomás...!
EDICIONES GUALLAVITO vuelve a recuperar este estupendísimo texto de Pablo De Aguilar González.
Por Salakov